Por Raoul Lowery Contreras

Hace un cuarto del siglo el periódico Los Angeles Times imprimió la historia de cinco hermanos mexicanos americanos de East Los Angeles que sirvieron en las fuerzas armadas de los Estados Unidos a los principios de la Guerra de Golfo.
En actualidad el artículo hablaba de cuatro hermanos que sirvieron y tres de ellos eran marines de los Estados Unidos y el cuarto estaba en la Fuerza Naval; el quinto hermano, el muchacho de diecisiete años estaba pidiendo y fastidiando a su madre para que le firmara los papeles de alistamiento. Él necesitaba su firma porque apenas tenía 17 años. Él le pedía y le pedía hasta que ella se rindió y los firmó.
Cinco hermanos de la casa de East Los Angeles estaban en peligro, pero sirvieron con entusiasmo mientras que Estados Unidos entró en la guerra.
Hispanos americanos, la mayoría de ellos nacidos en los Estados Unidos, pero también entre ellos hay muchos inmigrantes y son sus hijos que sirven en las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos y lo hacen con mucho entusiasmo. Inmigrantes hispanos no son los únicos que sirven este país con entusiasmo.
La noticia del día es el discurso de siete minutos de inmigrante de Pakistán, Khizr Khan, ciudadano naturalizado, que él presentó durante la Convención Nacional Demócrata. Él lamentó la muerte de su hijo Humayan Khan, Capitán de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, en Irak en el año 2004.
Él criticó el nominado para el presidente republicano Donald J. Trump por sus comentarios anti inmigrantes, contra mexicanos y contra musulmanes, y sugirió que construir muros es algo intranscendente. Él sugirió que su hijo murió por la libertad, dignidad y “protección igual de la ley.” Él sugirió que Trump estaba en contra de esos principios por cuales su hijo murió y que era ignorante de ellos como la base de nuestra existencia.
Esos puntos pueden ser contendidos pero el servicio y la muerte de Humayan no. Y, bueno Trump es Trump y él decidió que tuvo que responder porque Khan lo atacó de una manera “violenta” y por eso, según Trump, él tenía derecho de responderle.
Sus simpatizantes atacan a Khan sugiriendo que ellos no son estadounidenses leales. Trump insinuó que la Sra. Khan, que estaba al lado de su esposo durante la Convención mientras que él hablaba, no tenía permiso de hablar – porque, claro, ella es musulmana.
¿No hemos escuchado todo esto antes?
Mexicanos americanos son acusados por Trump, en especial, de estar contra de él porque ellos son mexicanos, o si son nacidos en los Estados Unidos están en contra de él solo porque vienen de padres mexicanos y todo porque él quiere construir un muro de “50 pies de altura” en la frontera del sur y porque él quiere contratar una “fuerza de deportación” especial para encontrar y deportar todos los inmigrantes ilegales y sus hijos ciudadanos estadounidenses legales. Los simpatizantes atacan a los mexicanos americanos que piden la reforma migratoria integral acusándoles que ellos son simpatizantes de “fronteras abiertas” y dudando de su lealtad a diario haciéndoles preguntas tan estúpidas como, “que lado escogerían ellos a defender si empezaría una guerra con México por cuarta vez en 168 años.”
Esas acusaciones son constantes entre críticos de los inmigrantes como Trump. El héroe marino Comandante Kurt Chew-En Lee (retirado) también tuvo que enfrentar preguntas que decían si un soldado chino americano pelearía contra tropas chinas. Él lo hizo. Él fue herido dos veces en la batalla del Depósito de Chosin en 1950, él dejo la estación de ayuda, incautó un camión y regresó con sus hombres para llevarlos a pelear hasta que los marines salieron del círculo de la muerte de los chinos. Él recibió la Estrella de Plata por su valentía.
“Hubiera hecho … lo necesario,” Lee dijo a un reportero de LA Times. “Para mí no importaba si ellos eran chinos, coreanos o mongoles, sean quien sean eran el enemigo.”
Capitán Humayan Khan murió en Irak en 2004 peleando contra musulmanes. Él era un patriota estadounidense.
No se puede decir lo mismo sobre de la familia de Trump porque ninguno de los hombres de la familia de Trump, incluyendo abuelos, padre, Donald y dos de sus hermanos y dos hijos de Donald o su yerno nunca sirvieron en las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos. Nunca.
Al ver Donald Trump hablar del Sr. Khan, Sra. Khan y todos los “criminales” y “violadores” que vienen de México, uno debe de recordar al joven mexicano americano de diecisiete años que vivió en Los Angeles y pasó 24 horas 7 días a la semana fastidiando a su madre hasta que ella se rindió y le firmó sus papeles para que él pueda unirse a los marines de los Estados Unidos. Él pidió que le dejaran servir junto con sus hermanos peleando por los Estados Unidos.
Él no iba a permitir que Estados Unidos entrara a la guerra sin él.
Donald Trump nunca se sintió de esta manera. Cuando los estadounidenses estaban peleando en Vietnam, Trump pedía aplazamientos estudiantiles para que no lo obligaran a ir a la guerra. Él se negó a unirse a la Guardia Nacional o Reservas. Lo único que pidió fue los aplazamientos. Otros podían servir, otros podían pelear, pero Trump no.
Ningún hombre de familia Trump sintió la necesidad de servir y proteger a nuestro país o sus libertades; esto fue claro cuando Trump se enojó con el padre y la madre de luto que perdieron a su hijo soldado estadounidense en las arenas de Irak miles de millas fuera de su casa confortable en el estado de Virginia, un casa musulmana confortable.

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