The Macias family arrived to the US on July 4, 1987. Photo By Erika Macias
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Por Álvaro Macías

Publicado originalmente el 4 de julio de 2006

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Hace unos pocos años me reunía con un cliente que quería saber si los hispanos celebran el 4 de julio, antes de preguntarme se aseguró de que podía hacerme una pregunta que pudiera sonar “mala”.  Creo que era una pregunta muy válida.  Me remití a mis propias experiencias y le dije que antes que nada solemos tener el día libre en el trabajo y que mi familia se reúne para comer al aire libre con carne en la parrilla.  Tendremos algunos fuegos artificiales para los niños y eso es todo.  Se rió y dijo: ” Igual que nosotros”.  Lo pensé y me di cuenta de que la mayoría de la gente pasa este día con sus familias, sin importar de donde son.  Supongo que podría preguntar lo mismo sobre la gente de origen chino, bosnio o africano que reside en nuestra zona.  No sé la respuesta, pero yo apostaría que celebran de la misma manera.  Si no lo hacen, con el tiempo lo harán.

Algunos hacen hamburguesas a la parrilla, mientras que otros hacen arrachera.  Algunas personas gastan miles de dólares en fuegos artificiales, mientras que otras se conforman con algunas luces de bengala.  No hay una forma adecuada o incorrecta de celebrar; para muchos es un día de convivencia con la familia. 

Pero no olvidemos que la razón por la que lo celebramos es porque el 4 de julio de 1776 se adoptó oficialmente la Declaración de Independencia que convirtió a los Estados Unidos en una nación independiente con características muy singulares que se manifiestan hoy en día.  Es una nación construida por inmigrantes; es una nación que se construyó por aquellos que fueron perseguidos por sus gobiernos.  Es una nación en la que uno puede hacer algo de la nada. Esta es una nación llena de oportunidades.  Como inmigrante de un país donde la corrupción está tan extendida y las mejores oportunidades están reservadas a unos pocos elegidos, puedo apreciar estas oportunidades probablemente más que alguien que nació aquí.  No tienes que nacer en una familia rica para recibir una educación formal.  Ni siquiera necesitas una educación universitaria para ser un exitoso hombre de negocios. 

 “Puedes ir a la luna, si quieres”, me dijo una persona de mayor edad hace unos años mientras esperaba en la barbería.  Pensé que sólo estaba siendo gracioso, pero tenía razón.  Es cierto, si algún niño se esfuerza, puede viajar a la luna. ¿Por qué no?

Como orgulloso inmigrante mexicano nunca olvidaré de dónde vengo.  Los Estados Unidos es mi nuevo hogar para siempre; es donde me crié la mayor parte de mi vida.  Es donde recibí mi educación, y aquí es donde me gano la vida; es donde quiero vivir. 

En mi familia el 4 de julio es un día festivo bastante significativo, pues es el día en que llegamos a Moline, Illinois, desde México de forma definitiva. Recuerdo a mis primos encendiendo fuegos artificiales y luces de bengala yo creyendo que era una bienvenida muy agradable.  Eso fue hasta que mi tío reventó mi burbuja y dijo que era un día festivo.  Yo era un niño que no sabía mucho sobre este país, y mucho menos sobre el inglés, pero recuerdo que lo pasé muy bien con mis tías, tíos y primos.  Supongo que celebrar el 4 de julio ha sido algo que esta familia hispana ha estado haciendo, incluso antes de que supiéramos lo que era.   Hasta el día de hoy celebramos como cualquier otra familia de los Estados Unidos.  Sí, puede que tengamos diferentes comidas o que toquemos diferentes músicas, pero el 4 de julio podemos pasar tiempo juntos como una familia de una manera muy “americana”.

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