UI researcher finds faster decline in cognitive ability for those living without healthy food

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University of Iowa assistant professor Boeun Kim led a study into cognitive decline among older adults living in urban unhealthy food environments. (Photo by Brooklyn Draisey/Iowa Capital Dispatch)

Por Brooklyn Draisey, Iowa Capital Dispatch

Durante su época como enfermera, Boeun Kim, ahora investigadora y profesora asistente en la Universidad de Iowa, atendía a adultos mayores que enfrentaban problemas complejos: bajos ingresos, carencia de redes de apoyo y acceso limitado a alimentos nutritivos, situaciones que van más allá del ámbito médico.

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Kim explica que la combinación de estos factores con el proceso de envejecimiento generaba en muchos pacientes diversos grados de deterioro cognitivo. Su investigación reciente, realizada en colaboración con las universidades Johns Hopkins y Columbia, demostró que los adultos mayores de 65 años en zonas urbanas con escasas opciones de alimentación saludable experimentan un declive cognitivo más rápido que sus contemporáneos en otras áreas.

La investigadora planea extender su estudio a diversos contextos geográficos y situaciones de vida, con la esperanza de que los resultados impulsen cambios en políticas públicas para mejorar el acceso a alimentos nutritivos en comunidades vulnerables.

“Quería ayudarles, pero me sentía limitada… No podía ofrecerles la mejor atención debido a problemas de comunicación y otros síntomas. También me frustraba saber que actualmente no existe cura para la demencia”, compartió Kim. “Por eso decidí enfocarme en la prevención, trabajando a nivel comunitario antes de que necesiten atención hospitalaria”.

Fue durante su práctica como enfermera que Kim desarrolló su interés por las funciones cognitivas, al observar cómo pacientes con deterioro cognitivo enfrentaban dificultades para comunicarse con el personal médico, situación que empeoraba con síntomas adicionales como ansiedad y delirio.

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Kim reconoce que no podía abordar los factores sociales que contribuían al deterioro de sus pacientes, como la pobreza o la falta de recursos en sus comunidades. Aunque podía tratar necesidades médicas específicas, problemas como la inseguridad alimentaria o el estrés crónico quedaban fuera de su alcance profesional.

Una alimentación inadecuada incrementa el riesgo de desarrollar diabetes y otras condiciones que aceleran el deterioro cognitivo, advierte Kim, incluyendo obesidad e hipertensión arterial.

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El equipo de investigación utilizó datos del Departamento de Agricultura de EE.UU. y del Estudio Nacional de Tendencias en Salud y Envejecimiento, centrándose específicamente en adultos mayores de 65 años que residen en zonas urbanas consideradas “entornos alimentarios no saludables”. Kim describe estas áreas como lugares sin supermercados y con población de bajos recursos económicos.

“Nuestros hallazgos muestran que las personas que viven en áreas con altos índices de pobreza y escasas opciones alimentarias experimentan un deterioro cognitivo más acelerado que otros residentes urbanos”, explicó Kim.

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Según la investigadora, las personas con discapacidades, bajos ingresos o pertenecientes a grupos marginados tienen mayor probabilidad de vivir en estas zonas, enfrentando no solo inseguridad alimentaria sino múltiples barreras estructurales. Esta situación exacerba las desigualdades en salud, y Kim busca contribuir a crear entornos más equitativos.

En futuras investigaciones, Kim planea estudiar el mismo grupo de edad en zonas rurales, comparando el impacto de los “desiertos alimentarios” en Iowa con los hallazgos en áreas urbanas. También considera incorporar variables adicionales como accesibilidad al transporte y precios de los alimentos.

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Aunque el estudio no ofrece soluciones definitivas, Kim espera que los resultados promuevan el diálogo entre líderes comunitarios y legisladores sobre cómo abordar la inseguridad alimentaria urbana. Reconoce que no existe una solución única, pero sugiere que ampliar programas de asistencia alimentaria e incentivar la apertura de establecimientos de comida saludable podría ser un buen punto de partida.

Enfatiza que promover hábitos saludables como buena alimentación y ejercicio tiene limitaciones cuando existen obstáculos estructurales para mejorar el estilo de vida.

“Primero debemos transformar el entorno, y luego enfatizar la importancia de modificar los comportamientos”, concluyó Kim.


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