Una de las celebraciones más esperadas del año por los estadounidenses durante siglos es sin duda la fiesta de Thanksgiving o Día de Acción de Gracias.

 

Este año serán aproximadamente 127 millones de hogares en Estados Unidos los que celebrarán la tradicional fiesta, fiesta a la que buena parte de los 52 millones de hispanos residentes se han sumado.

 

Llegados de diversos países de Latinoamérica los hispanos en Estados Unidos han adoptado esta celebración de origen anglosajón como una celebración propia a la que le han inyectado sus tradiciones de acuerdo al país de procedencia poniéndole cada uno su toque y sabor personal.

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Uno de los aspectos más importantes de esta festividad es sin duda la dedicación que le pone cada familia a los platillos que se servirán ese gran día.

 

El pavo plato típico por  excelencia del Día de Acción de Gracias en la mesa de los hispanos adquiere otros colores y sabores. Esta gran ave se pinta con los coloridos matices de los chiles mexicanos, y  hasta cambia de nombre en la mesa de los puertorriqueños. Los boricuas amantes del lechón asado han inventado el ”pavochón” la fórmula culinaria perfecta para que el pavo tenga sabor a lechón.

 

En el día de Acción de Gracias en muchos hogares hispanos en Estados Unidos los hornos se encenderán desde muy temprano y la faena para preparar la cena  empezará incluso varios días antes del día de la celebración.

 

Los mexicanos tampoco dejan solo al pavo, en algunos casos lo cubren con bastante mole, lo acompañan con tamales, arroz, ensalada de nopales y por supuesto las tortillas que nunca pueden faltar.  Una buena copa de tequila para brindar por la ocasión y aguas frescas para los niños y en las zonas de frió brindarán con un ponche bien caliente.

 

Los cubanos, por su parte agregan o sustituyen el pavo por el puerco y por supuesto, acompañado de los frijoles.

 

Los diferentes grupos de hispanos en Estados Unidos se preparan para la fiesta, sobre todo los que llevan muchos años y han echado raíces en el país, las mesas hispanas estarán llenas de sabor y tradición: pupusas, arepas, empanadas, ajíes, hallecas, pan de jamón nos muestran cómo los hispanos han hecho modificaciones a una fiesta tan americana para ajustarla a sus características culturales, sin perder la esencia autóctona del festejo: dar gracias.

 

Los latinos en su mayoría aprovechan la fecha para reconocer -al igual que hicieron los peregrinos en 1621 que agradecieron la ayuda que recibieron de los indígenas nativos del lugar- así los hispanos reconocen que con su trabajo y tesón, han logrado alcanzar bienestar en este país.

 

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