Como una de sus primeras acciones en el cargo, Trump canceló los vuelos de refugiados previamente aprobados para ingresar al país y ordenó a las agencias de reasentamiento que dejaran de atender a los nuevos llegados, quienes normalmente recibirían tres meses de asistencia para conseguir vivienda, empleo, atención médica y escolarización para sus hijos.
Renee Hardman, directora ejecutiva y presidenta de LSI, al centro izquierda, posa con agricultores y personal en el Mercado Internacional Global Greens de LSI en 2024.
Lutheran Services in Iowa (LSI) y el Comité Estadounidense para Refugiados e Inmigrantes (USCRI, por sus siglas en inglés) informaron que la orden de suspensión afectó a 309 refugiados recién llegados, entre ellos 176 menores.
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LSI recibió en abril un reembolso federal de 1.5 millones de dólares, fondos esenciales para cubrir los gastos del programa desde octubre pasado, explicó la directora ejecutiva Renee Hardman. Este reembolso, junto con otros fondos adicionales, permitió recontratar al menos a cinco empleados, en su mayoría trabajadores sociales.
“Eso fue algo positivo para nosotros”, comentó.
En febrero, la organización solicitó ayuda a
legisladores estatales mientras se preparaba para despidos y otros retos inesperados. Veintiún empleados de las tres oficinas de LSI —incluidas las de Sioux City y Waterloo— fueron despedidos.
Hardman señaló que otros programas diseñados para ayudar a los beneficiarios a convertirse en emprendedores, cultivar y vender sus productos, y aprender inglés, siguen disponibles. Aunque el futuro es incierto, su equipo busca formas más creativas de mantener estos servicios.
USCRI también recibió un reembolso federal por los servicios prestados el año pasado, pero con la orden aún vigente, su directora ejecutiva, Samantha Huynh, enfrenta la misma situación que Hardman y muchas otras personas.
Huynh mencionó otro problema: su programa de empleo, que ofrece reembolsos por nuevos clientes inscritos, está paralizado. Al no haber nuevos beneficiarios, no se generan nuevos fondos. USCRI aún ofrece un programa de bienestar enfocado en salud física y mental, pero la necesidad más urgente sigue siendo el acceso a vivienda y trabajo, explicó.
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También expresó preocupación por el nuevo veto migratorio anunciado por Trump y su posible impacto en los beneficiarios. Entre los 12 países incluidos se encuentran Afganistán, la República del Congo, Sudán y Eritrea.
Konah Johnson ayuda a su hija Jennifer, de 6 años, con las tareas escolares durante una sesión abierta de tutoría para estudiantes de secundaria, el 14 de octubre de 2020, en la escuela Franklin Jr. High en Des Moines. Johnson es madre soltera de cinco hijos y refugiada de Liberia. Foto: Olivia Sun/The Register
Hardman también informó que se eliminaron fondos de subvención clave que LSI usaba para ayudar a refugiados e inmigrantes a encontrar vías hacia la ciudadanía estadounidense. Su equipo ahora busca financiamiento privado y otras alternativas para continuar esa labor.
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Asimismo, expresó incertidumbre sobre lo que sucederá después del 30 de septiembre, cuando concluye el actual ciclo fiscal.
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“Probablemente vamos a seguir enfrentando dificultades”, anticipó.
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Sin embargo, la misión sigue siendo la misma.
“En esencia, somos humanitarios, y lo que nos define es el deseo de hacer de Iowa un lugar mejor para los demás”, dijo Hardman. “Somos personas que realmente dan la bienvenida a quienes quieren llevar una vida que, en realidad, es bastante simple: alimentar a sus familias, ganarse la vida, pagar impuestos y simplemente vivir”.
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“Simplemente vivir”.
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