Por Karlha Velásquez
Omaha, NE-Oír hablar de Sergio Robles en Omaha es hablar de un icono de la cultura hispana… Originario de Guadalajara, México, Sergio Martín Robles Maya, también conocido como El Tapatío, se ha ganado el cariño y el reconocimiento de todos en la ciudad. Es un mexicano orgulloso que defiende La Raza y siente un profundo amor por su cultura y una pasión inquebrantable por la vida rural y la comunidad.
En una entrevista con Hola Nebraska, Robles compartió algunas anécdotas de su vida y su estrecha conexión con las tradiciones rurales.
Robles es un hombre de ciudad, locutor de radio y bombero con alma rural (término utilizado en México para describir a la gente del campo). Es un orgulloso defensor de sus tradiciones culturales, las cuales se esfuerza por difundir entre la comunidad hispana. Para él, todos los hispanohablantes comparten una raíz común y muchas similitudes. Durante más de cuatro décadas, ha servido a su comunidad en múltiples funciones, al tiempo que ha enseñado a los residentes de Omaha a prevenir catástrofes domésticas como los incendios.
Esta dedicación fue reconocida el 3 de mayo de 2024 cuando recibió el premio “Mexicanos Distinguidos (MXDG)” en nombre del Gobierno de México, entregado por el Cónsul Jorge Ernesto Espejel Montes.
“Hay que recordar que los hispanos venimos de diferentes países y no siempre estamos educados en cosas como los detectores de humo, por ejemplo. Muchos accidentes ocurren en la cocina. Creo que uno de los mayores impactos que hemos tenido en el departamento de bomberos es la educación”, dijo.
Trabajo y tradición
Robles heredó de su familia materna un profundo amor por la vida rural, los caballos y la charrería -una práctica ecuestre tradicional que algunos consideran el deporte nacional de México-, tradiciones que marcaron su infancia en Guadalajara. En 1987, con 16 años, llegó a Nebraska en busca de oportunidades y crecimiento personal. Desde entonces, ha construido una vida que mezcla sus raíces rurales con la dinámica urbana, describiéndose a sí mismo como un “hombre rural en la ciudad”.
Ama y respeta profundamente la charrería. “No me considero un charro completo porque no practico ni domino todas las habilidades, pero siempre me ha gustado la charrería”, afirma. Para él, el olor de los caballos y el estiércol le aportan paz y una sensación de cercanía a su tierra natal.
Durante las celebraciones de la Independencia de México en Omaha, a menudo se le ve montando a caballo, portando con orgullo la bandera mexicana y honrando a La Raza.
Un hombre con muchas habilidades
Robles se describe a sí mismo como alguien dedicado a su comunidad, siguiendo el consejo de su padre de convertirse en un hombre de muchas habilidades. Tiene conocimientos de electricidad, ha trabajado en mataderos y plantas de envasado y ha conducido remolques para una empresa de envasado.
Como locutor de radio, tiene más de 20 años de experiencia, una carrera que empezó gracias a Rubén Madrigal, que fue su mentor y amigo.
“Él (Madrigal) inició un programa de radio dominical en español en la Universidad de Omaha. Me interesé por la radio porque tenía un tío que me introdujo en ese mundo. Ya tenía algunos conocimientos”, dijo.
Robles aprovechó la oportunidad de colaborar con Madrigal, poniendo música en la antigua emisora 1020 AM para el programa La Hora de los Grandes, que homenajeaba a legendarios artistas mexicanos. Robles recuerda haber creado ese programa junto a Manuel Alférez.
Más tarde, se le presentó la oportunidad de entrar en el cuerpo de bomberos. En ese momento, Robles se enfrentó a un conflicto interno: podía dejar la radio y dedicarse plenamente a la extinción de incendios o dedicarse a ambas cosas. Al final le dieron la oportunidad de empezar en El Patrón 102.3 FM, donde lleva más de 20 años.
Dedicación a la comunidad
Robles se describe a sí mismo como una persona servicial, siempre dispuesta a echar una mano a los necesitados. Ha creado programas de radio como Conexión con la Comunidad y La Comunidad Importa, cuyo objetivo es conectar a los residentes hispanohablantes de Omaha.
Cuando se le pregunta cómo le gustaría que le recordaran, Sergio responde humildemente: como alguien que “se quitó la chamarra para proteger a alguien que tenía frío”. Su vida ha estado marcada por el deseo de ayudar y proteger a los necesitados, desde su familia hasta su comunidad.






