
Por Jonathan Turner, Hola America
El talento deportivo está profundamente arraigado en la familia Peña, y Kaylie Peña da continuidad a ese legado.
La joven de 20 años, estudiante de segundo año en Black Hawk College y egresada de United Township, destaca tanto en la cancha de baloncesto como en el diamante de sóftbol, y demuestra que la disciplina, la influencia familiar y la pasión por el juego pueden moldear a una atleta estudiantil sobresaliente.
La escolta de 5’4”, competitiva y decidida, encabezó esta temporada la División II de la National Junior College Athletic Association en triples anotados, con 108, al convertir el 37.4% de sus intentos y promediar 18.9 puntos por partido.
Peña anotó 890 puntos durante su carrera en preparatoria, incluidos 194 triples, ambos récords de su escuela. Lo consiguió a pesar de que su temporada de primer año se vio recortada por el COVID. Su cifra más alta en un solo partido fue de 27 puntos en su último año, cuando encestó siete triples.

“Con los años, fui mejorando poco a poco en el tiro porque empecé a tomármelo más en serio, desde que me di cuenta de lo buena tiradora que era”, dijo recientemente. En BHC ya suma 208 triples en dos años y además juega en la tercera base del equipo de sóftbol (la temporada de baloncesto va de noviembre a febrero, y la de sóftbol de marzo a mayo).
“Kaylie ha sido una estudiante-atleta muy inspiradora de entrenar porque su crecimiento ha sido genuino y fruto de mucho esfuerzo”, dijo Logan Frye, entrenador principal del equipo femenil de baloncesto. “Desde que la reclutamos hasta ahora, ha evolucionado muchísimo como estudiante en el aula, como jugadora en la cancha y, lo más importante, como joven mujer.
“Lo que hace especial a Kaylie es su resiliencia”, dijo el entrenador. “Ha enfrentado adversidades y momentos de fracaso en el camino, pero en lugar de desanimarse y rendirse, ha usado esas experiencias como motivación para mejorar. Esa mentalidad ha impulsado su desarrollo y la ha ayudado a convertirse en la estudiante-atleta segura e influyente que vemos hoy.
“Ha sido una enorme alegría formar parte de su proceso y ver todo lo que ha avanzado. Su éxito refleja su compromiso con crecer dentro y fuera de la cancha”, dijo.
“Pero yo ni siquiera tiro desde la línea. Tiro más atrás. Tiro triples profundos”, dijo Peña (la línea de 3 puntos en la universidad está a 22 pies y 1.75 pulgadas). Esta temporada anotó 37 puntos en un partido el pasado noviembre antes de fracturarse un dedo de la mano izquierda, lo que la obligó a perderse ocho juegos.
“De verdad me sorprendió quedar primera en la nación en triples porque me perdí ocho juegos y todas las demás tenían ocho partidos más que yo”, dijo Peña.
“Romper el récord histórico del programa en triples en esas circunstancias, especialmente con una adversidad así a mitad de temporada, es una clara muestra de su dominio del juego y de su compromiso con el éxito”, dijo Frye.
Kaylie lleva el deporte en la sangre: su bisabuelo, Alvino Peña, fundó el Davenport Boxing Club en 1968 y más tarde fue incorporado al National Golden Gloves Boxing Coaches Hall of Fame. Su padre, Nile, dirige un gimnasio de boxeo en Moline.
“Estoy muy orgulloso de mi hija. Su éxito viene, por supuesto, de la habilidad natural que Dios le dio, pero también ha trabajado muy duro y ha tenido la bendición de contar con entrenadores y compañeros extraordinarios en el camino, que le inculcaron los valores de ser una buena compañera y la importancia del trabajo duro y la preparación”, dijo, al señalar que Kaylie comenzó tanto en el baloncesto como en el sóftbol a los 3 años.
En UT compaginó ambos deportes. “De hecho, me perdí parte de la temporada de sóftbol mientras seguía jugando baloncesto. Pero en cuanto terminaba el baloncesto, al día siguiente ya estaba con el sóftbol”, dijo Peña.
UT ganó campeonatos regionales de baloncesto en sus años junior y senior. Su mejor marca fue de 26-6 en su último año.
“He jugado ambos toda mi vida. Y la verdad, después de la preparatoria, iba a dejar el sóftbol y quedarme solo con el baloncesto”, dijo Peña. “Pero durante el verano, el entrenador me buscó para jugar sóftbol y pensé: no puedo dejarlo porque soy demasiado buena. Así que poder jugar ambos dos años más es genial”.
“Me gusta mucho la tercera base porque tengo un brazo muy fuerte”, dijo, al señalar que lanza con la derecha y batea con la izquierda, y que llega a la primera base en un promedio de 2.8 segundos.
En su primer año en Black Hawk, Peña bateó para .457, fue seleccionada All-Conference y el equipo llegó al torneo nacional en Oxford, Alabama. Ese mismo año, ambos equipos ganaron la Arrowhead Conference, y el equipo de baloncesto terminó con marca de 23-9.

Peña planea asistir a Augustana el próximo otoño, donde tiene amigas en el equipo de baloncesto a quienes conoce desde hace años.
Espera convertirse en maestra de educación física y entrenadora de baloncesto, como su entrenadora en UT. Su jugador favorito es Steph Curry, de Golden State, quien tiene el récord histórico de triples en la NBA.
“Porque es como yo. Le gusta levantarse y tirar desde cualquier parte, incluso con alguien encima”, dijo Peña. “Me encanta verlo porque he visto videos de él haciendo ejercicios de técnica, tirando y manejando el balón”.
“No importa qué tan lejos esté de la línea de tres, voy a tirar”, dijo. “No sé si será por la fuerza de mis brazos. Sé que no es por mis piernas, pero con todo el espacio que tenga, la voy a soltar”.
“Cada vez que pasa algo bueno, todo el equipo se enciende y todas se acercan a felicitarse, y siempre están animándose unas a otras. Y para mí, lo más importante es mi entrenador”, dijo Peña sobre Frye. “Yo metía un triple y él me miraba como diciéndome: esa eres tú. Tú puedes, esa eres tú. Buen trabajo. Fue muy duro conmigo y me llevó a donde necesitaba estar hoy. Sin él, no creo que fuera así de buena”.
También le reconoció a su papá la ayuda que le ha dado.
“Me hizo feroz, me dio esa mentalidad de boxeadora. Como de: te voy a derribar”, dijo Peña. “De ahí saqué mi mentalidad, de mi papá.”





