
Por Cami Koons, Iowa Capital Dispatch
Productores destacan su dependencia de una sólida “alianza” con el USDA
Los programas del USDA han ayudado a los agricultores a diversificar sus operaciones, acceder a mercados estables e implementar prácticas que protegen la calidad del agua y mejoran la salud del suelo, aunque algunos podrían ser recortados por decisiones presupuestarias del Congreso.
Según un análisis de Politico sobre la propuesta presupuestaria del presidente, el USDA podría enfrentar una reducción de casi 7 mil millones de dólares en el presupuesto del año fiscal 2026, dependiendo de qué tanto adopten los legisladores el plan. El mismo informe anticipa recortes importantes a la Agencia de Servicios Agrícolas, al Servicio de Conservación de Recursos Naturales y al área de Desarrollo Rural.
Seth Watkins, de Pinhook Farm, cerca de Clarinda, dijo que ha intentado “ponerse en los zapatos del otro” para entender los recortes al presupuesto federal, y que “agradece” que los funcionarios electos estén intentando reducir la deuda nacional de 36.6 billones de dólares.
“Supongo que lo que más me preocupa, desde mi experiencia como agricultor, es que terminemos tomando decisiones que parecen sensatas ahora pero que en el futuro resulten perjudiciales”, dijo Watkins.
Comentó que le resulta particularmente difícil ver que estén en peligro los programas que protegen el agua o que generan oportunidades para los jóvenes agricultores.
Watkins, quien cría ganado, ovejas y abejas, señaló que muchas agencias del USDA brindan apoyo técnico además de oportunidades de financiamiento.
Indicó que el Servicio de Conservación de Recursos Naturales, en particular, ya opera con un presupuesto muy limitado, lo que ha dificultado obtener asistencia para diseñar estanques o canales que resistan los fenómenos meteorológicos extremos que ahora son comunes.
“Como agricultores, somos prácticos: queremos hacer lo correcto, pero necesitamos ese apoyo”, afirmó Watkins.
Ellen Walsh-Rosmann administra Rosmann Family Farms, cerca de Harlan, junto a su esposo y sus suegros, donde crían ganado vacuno, porcino y cultivan granos, entre otros productos.
Durante el foro, Walsh-Rosmann explicó que anteriormente utilizó los programas de Alimentos Locales para Escuelas y Asistencia para la Compra de Alimentos Locales del USDA para entregar productos alimentarios en grandes cantidades a centros de distribución, los cuales luego abastecían a escuelas locales y bancos de alimentos.
Comentó que estos programas ofrecían “ventas garantizadas” y un modelo de distribución escalable, a diferencia del modelo de venta directa al consumidor, como vender carne “por libra”.
Estos programas, creados durante la pandemia a través de la Corporación de Crédito de Productos Básicos, fueron cancelados en marzo, y tanto agricultores como instituciones perdieron cerca de 11.3 millones de dólares en fondos federales para la compra de alimentos locales en 2025.
Walsh-Rosmann señaló que el programa era “mucho más sencillo” para su operación comparado con las ventas directas, y además permitía que los bancos de alimentos y escuelas sirvieran su carne orgánica.
“Fue muy desalentador, porque el programa funcionaba bien”, dijo. “Además, sabemos que por cada dólar invertido en ese programa, cuatro regresaban a nuestras economías locales, algo que no se puede decir de muchos programas subsidiados por el gobierno.”
El Departamento de Agricultura y Conservación de Tierras de Iowa implementó un programa similar para ayudar a las escuelas y a los bancos de alimentos a adquirir productos locales.
La Legislatura amplió el programa “Choose Iowa” para los bancos de alimentos, aunque el programa para escuelas sigue en fase piloto.
El secretario de Agricultura de Iowa, Mike Naig, expresó el miércoles durante la Cumbre contra el Hambre de Iowa que espera ampliar el número de escuelas que participen en el piloto durante el próximo año.
Otro agricultor que participó en el foro virtual señaló que las oficinas del USDA necesitan contar con financiamiento y personal suficiente para poder apoyar a los jóvenes agricultores que podrían tener modelos de negocio “distintos a los comunes en su condado”.
Anna Hankins, de Over the Moon Farm en Coggon, explicó que las barreras de entrada para los agricultores jóvenes como ella son “realmente muy altas”, por lo que muchos optan por nichos de mercado o cultivos especializados que se pueden producir con menos recursos y en terrenos más pequeños.
Comentó que ha logrado acceder a los mismos programas del USDA que usan sus vecinos más tradicionales, pero adaptándolos a su producción de carne y flores cortadas.
“Requiere más trabajo, y es realmente importante para agricultores principiantes como yo —y para quienes vengan después— asegurarnos de que el USDA tenga un buen financiamiento y suficientes recursos en sus oficinas locales para que podamos salir adelante”, afirmó Hankins.
Los agricultores que participaron en la reunión señalaron que suelen comunicarse con sus representantes electos sobre estos temas y alientan a sus vecinos a hacer lo mismo, ya que los legisladores están por definir el presupuesto anual.
“Los agricultores realmente dependen de una alianza sólida, honesta y pragmática —una alianza entre agricultores y el sector público— para garantizar que nuestras granjas familiares puedan prosperar, para que podamos aplicar prácticas que contribuyan a un entorno saludable y a comunidades rurales vibrantes”, concluyó Aaron Lehman, presidente de la Unión de Agricultores de Iowa. “Sin esa alianza, solo aumentará la concentración, disminuirán las granjas familiares y se deteriorarán nuestras comunidades locales.”
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