¿Cómo detenemos la propagación desproporcionada del COVID-19 en nuestras comunidades hispanas?

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Por Eleanor Lisa Lavadie-Gomez, MD, y Rolando Sánchez, MD

 

Según la Oficina del Censo de los Estados Unidos, los habitantes hispanos y latinos de Iowa representan alrededor del 6% de la población del estado, pero representan el 30% de todas las personas con pruebas positivas para la enfermedad respiratoria causada por el nuevo coronavirus. Esta tendencia es similar en todo el país.

 

Esas cifras son inquietantes, pero no inesperadas. Nosotros, como latinos, formamos una parte significante de la fuerza laboral que se ha denominado “esencial”. Esto incluye trabajos como el cuidado de los ancianos en centros de cuidado a largo plazo, en plantas empacadoras de carne u otros trabajos en fábricas, y también incluyen trabajos relacionados a la cosecha de las frutas y verduras que alimentan a la nación. Muchos de nuestros amigos y vecinos trabajan en la industria de la comida rápida u otros trabajos de bajos ingresos que a veces no proporcionan el equipo de protección y el distanciamiento físico que los mantendría seguros.

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Además, después de una jornada laboral difícil, nos vamos a casa a nuestras familias, las cuales muchas veces incluyen nuestros padres u otros parientes, cuya edad y otras condiciones de salud aumentan su riesgo de necesitar hospitalizaciones o de muertes relacionadas con el COVID-19. Sabemos que los jóvenes también pueden enfermarse mucho, o también pueden propagar la enfermedad sin darse cuenta debido a que no presentan síntomas.

 

Como latinos, nos enorgullecemos de nuestras familias extendidas, pero a veces estos hogares con múltiples generaciones hacen que sea más difícil mantener la distancia física necesaria. Las reuniones con familiares cercanos son una parte esencial de nuestra cultura, desafortunadamente, son consideradas “zonas calientes”, ya que pueden poner a nuestras familias en mayor riesgo de infectarse.

 

También, como latinos tenemos barreras únicas que hacen difícil poder tener acceso a servicios de salud. Esto en turno causa que sea más difícil recibir atención médica cuando estamos enfermos. Los latinos tienen más dificultad para acceder y recibir cuidados de salud por varios motivos. Ya sea  por no tener un médico de cabecera estable o la falta de seguro de salud, ya sea la falta de transporte, estar en un trabajo al que no podemos faltar debido a la pérdida de salario, tener servicio telefónico limitado o inclusive la barrera del idioma. En ciertos casos, inclusive, puede ser el miedo a ser deportados.

 

Entonces, ¿qué puede hacer uno para protegerse a sí mismo y a sus seres queridos? Primero, hay que entender esta enfermedad. El COVID-19 no es leve como la gripe. Se propaga más fácilmente, es más mortal y no tiene cura o vacuna. Hay mucha información falsa en las redes sociales sobre medicamentos o tratamientos para el COVID-19, pero estos “tratamientos milagrosos” no curan el COVID-19 y tampoco pueden tratarlo. Por ejemplo, en el país de origen del Dr. Sánchez, la gente se ha lastimado debido a que han tomado tratamientos caseros y muchos han muerto en casa por no buscar ayuda médica pronta.  No caiga en esta trampa. Hable con un profesional de la salud o haga una cita con un proveedor de servicios médicos.

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Lo mejor que puede hacer es tomar todas las precauciones de seguridad como sean posibles. Incluso, si trabajan en un entorno inseguro, hagan todo lo posible para seguir las pautas de seguridad:

 

  • Use una máscara o cobertura facial. Use una máscara o un protector facial cuando esté en público o en el trabajo, aun si no tiene síntomas. Use una máscara para mantener a otros a salvo. Si no tiene una máscara comprada en la tienda, use un pañuelo para cubrirse la nariz, la boca y la barbilla.

 

  • Lávese las manos con frecuencia. Cada vez que salga o entre a la casa y antes y después de tocarse la cara, lávese las manos con agua tibia y jabón durante al menos 20 segundos. Si no puede lavarse las manos, use desinfectante de manos que tenga al menos un 60% de concentración de alcohol isopropílico.

 

  • Distanciamiento físico. Manténgase al menos a 6 pies de distancia de los demás. Salude con golpecitos de codo o gestos de mano en lugar de abrazarse. Tengan reuniones al aire libre en lugar de reunirse dentro del hogar, con menos personas que estén físicamente presentes. Aléjese de los demás si está enfermo. 

 

 

  • Quédense en casa lo más que puedan. Cuando no estén trabajando o haciendo otras tareas esenciales, quédese en casa lo más que puedan.

 

 

  • No bajen la guardia. Si tuvo el COVID-19, no significa que sea inmune a contraerlo de nuevo o que no pueda infectar a otros. Todavía hay mucho que no sabemos sobre el COVID-19. 

 

 

El COVID-19 afecta a diferentes personas de diferentes maneras. Las personas infectadas han tenido una amplia variedad de síntomas reportados, los cuales incluyen síntomas leves y hasta una enfermedad grave.

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Esté alerta a las señales de advertencia de emergencia para el COVID-19. Si alguien está mostrando cualquiera de estos signos, debe buscar atención médica de emergencia de inmediato:

 

 

  • Dificultad para respirar

 

  • Dolor persistente o presión en el pecho

 

  • Nueva confusión

 

  • Incapacidad para despertar o permanecer despierto

 

  • Los labios o cara azulada

 

 

Consulte a un médico si necesita cuidado de salud. No se demore si tiene síntomas ya que puede sufrir complicaciones que podrían lastimarle a largo plazo o causarle la muerte. Hay una cosa que usted necesita saber si recibe atención en los Hospitales y Clínicas de la Universidad de Iowa: Vamos a cuidar de su familia como si fueran nuestra familia: igual que si fueran nuestros padres, hermano/as, o hijo/as.

 

Estamos orgullosos como latinos de ser médicos y poder ayudar a nuestra comunidad a mantenerse saludable y segura. Tome el control de su cuidado y tome precauciones para proteger a su familia y a ustedes mismos.

Eleanor Lisa Lavadie-Gomez, MD, es Profesora Asistente Clínica en el Departamento de Medicina Familiar de los Hospitales y Clínicas de la Universidad de Iowa

 


Rolando Sánchez, MD, es profesor Asociado Clínico en el Departamento Médico del Cuidado del Pulmón y Cuidados Críticos en Hospitales y Clínicas de la Universidad de Iowa

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