
Washington, D.C. — Los líderes republicanos del Senado de Estados Unidos expresaron este martes su confianza en que podrán disipar la oposición a varios elementos del llamado “gran y hermoso proyecto de ley” del partido antes del 4 de julio, aunque reconocieron que todavía queda mucho trabajo por hacer.
Durante semanas, senadores republicanos de distintas corrientes han debatido los aspectos generales de esta legislación sobre recortes fiscales y de gasto. Sin embargo, surgieron nuevas preocupaciones tras la publicación de la sección del paquete elaborada por el influyente Comité de Finanzas, que incluye medidas relacionadas con impuestos y Medicaid. Algunos senadores objetaron un cambio en la política de Medicaid que, aseguran, podría afectar negativamente a los hospitales rurales.
El líder de la mayoría en el Senado, John Thune, republicano por Dakota del Sur, afirmó en conferencia de prensa que reducir la tasa del impuesto a proveedores de Medicaid que los estados pueden cobrar, del 6 % actual al 3.5 % en 2031, representa “reformas importantes”.
“Creemos que estas reformas reequilibran el programa al ofrecer incentivos adecuados para cubrir a quienes deben estar incluidos en Medicaid”, dijo Thune. “Pero seguimos recibiendo comentarios de nuestros miembros sobre componentes específicos del proyecto que desean modificar o que les generan preocupación. Y estamos trabajando en eso”.
Aunque se trata de una disposición compleja en materia de Medicaid, varios senadores republicanos expresaron el martes su inquietud por el impacto que tendría reducir la tasa del impuesto en estados que ampliaron Medicaid bajo la Ley de Cuidado de Salud Asequible, especialmente en hospitales rurales.
El senador de Misuri, Josh Hawley, manifestó su oposición a esa medida y pidió a los líderes republicanos que restablezcan el lenguaje aprobado en la Cámara de Representantes, que congelaba la tasa del impuesto a proveedores en 6 %.
“Tenemos que actuar”, dijo Hawley. “Si esto se aprueba tal como está, muchos hospitales rurales en Misuri cerrarán. Es un problema grave”.
El senador de Virginia Occidental, Jim Justice, declaró tener “todo tipo de preocupaciones” respecto a las disposiciones del Comité de Finanzas incluidas en el proyecto, que fue presentado el lunes.
“En la Cámara dijeron que se debía congelar el impuesto a proveedores”, indicó Justice. “Ahora hay muchos cambios en juego, y también otras cuestiones que debemos revisar con tiempo. Tenemos que analizarlas cuidadosamente”.
Justice dejó claro que no será un “sello automático” para el proyecto y pareció desaconsejar que los líderes republicanos lo lleven al pleno la próxima semana, antes del plazo autoimpuesto del 4 de julio.
“Me encantaría que lo aprobáramos, como quiere el presidente, para el 4 de julio. Sería ideal lograrlo”, dijo. “Pero más importante que cumplir una fecha es hacerlo bien”.
Otros temas relacionados con Medicaid
La senadora por Alaska, Lisa Murkowski, evitó pronunciarse sobre el cambio en la tasa del impuesto a proveedores de Medicaid, ya que su estado no aplica ese tipo de impuesto como otros.
“No tengo nada que decir al respecto, porque en Alaska no tenemos impuestos a proveedores”, explicó Murkowski. “Somos el único estado que quizás esté cumpliendo realmente con las reglas”.
Sin embargo, Murkowski expresó a la prensa que sí le preocupan otros aspectos del proyecto que modificarían Medicaid, el programa conjunto estatal-federal para personas de bajos ingresos. Agregó que espera que el texto sufra revisiones antes de la votación final.
“No creo que se mantenga en su forma actual, dejémoslo ahí”, declaró.
El senador por Wisconsin, Ron Johnson, advirtió que votará en contra si los líderes intentan someter el proyecto a votación la próxima semana. Considera que si se apresura el proceso, todo el paquete podría fracasar.
“Ojalá no suceda, pero me temo que fracasaría, y no quiero que eso ocurra. Quiero que tenga éxito”, afirmó. “La pelota ha estado en el campo del Senado durante dos semanas. Pero recién ahora vemos el lenguaje del texto. Es momento de analizar seriamente estas ideas y, con suerte, incorporarlas al proyecto”.
La Cámara de Representantes aprobó su versión del paquete a finales de mayo, en una votación principalmente partidista. Desde entonces, los senadores republicanos han estado reescribiendo la iniciativa.
Entre los cambios del Senado, los republicanos plantean aumentar el límite de deuda del país en 5 billones de dólares, un billón más de lo propuesto por la Cámara Baja.
Posible retraso del receso
El senador por Arkansas, John Boozman, advirtió que si el Senado no vota el paquete la semana del 23 de junio, es probable que permanezcan en Washington la semana siguiente para seguir debatiendo, en lugar de regresar a casa por el receso del 4 de julio.
Sin embargo, señaló que “cuanto más se prolongue, más difícil será aprobarlo”.
El senador por Iowa, Chuck Grassley, evitó responder si apoya o quiere modificar las nuevas disposiciones sobre Medicaid presentadas en el Senado.
“Pregúntame eso en unos días, porque todavía se está discutiendo”, comentó.
El senador James Lankford elogió varios aspectos del proyecto, entre ellos “una política fiscal a largo plazo verdaderamente permanente”, la cual consideró “clave para las personas y para las pequeñas empresas”.
“Estamos haciendo permanente la deducción total de gastos — eso no cambia en nada los ingresos del Tesoro, pero es muy significativo para nuestra economía”, explicó el republicano de Oklahoma.
Lankford también destacó “el crédito fiscal para investigación y desarrollo, para competir con China”, la “modernización del sistema de control aéreo” y “fondos para la seguridad fronteriza, algo que considero fundamental y que se ha solicitado desde hace tiempo para hacer mejoras estructurales necesarias en la frontera”.
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