Por Christina Fernández-Morrow
Para Antonia Valadez, trabajar en las escuelas no solo fue una revelación, sino una experiencia que le cambió la vida. A través de su labor con las familias, fue consciente de los muchos retos que enfrentan al buscar servicios de salud mental que sean culturalmente competentes. Fue entonces cuando decidió formar parte de la solución. Como madre soltera de tres hijos muy activos, volvió a la universidad, obtuvo un título en trabajo social y se convirtió en una de las pocas terapeutas bilingües y biculturales con licencia en Iowa.
Valadez fundó su propia práctica como terapeuta con el objetivo específico de servir a su comunidad, una población que con frecuencia evita acudir a terapia debido al estigma cultural y a la falta de acceso a una atención sensible a sus valores y contexto. “Los conceptos erróneos que existen sobre la salud mental en nuestra comunidad están afectando seriamente nuestro bienestar”, afirma. Su misión es derribar los mitos que impiden a muchos latinos buscar ayuda justo cuando más la necesitan.
Uno de los enfoques centrales de su trabajo es el trauma, un término que se menciona mucho, pero que no siempre se comprende del todo. “El trauma no se limita a un solo evento, como un accidente de auto, un homicidio o un episodio de violencia. Puede originarse en situaciones cotidianas que nos afectan profundamente”, explica. “Puede venir de comentarios, comportamientos, o de múltiples factores, y sus efectos no siempre son evidentes”. Valadez también destaca cómo el trauma puede transmitirse de generación en generación, con patrones familiares que se reflejan en problemas como ansiedad, depresión o dificultades en las relaciones personales.
El tema que la motivó a dejar su puesto como coordinadora escolar comunitaria para abrir su consulta en 2020 fue la violencia doméstica. “Mucha gente que no la ha vivido dice cosas como ‘¿por qué no simplemente te vas?’, pero hay muchos factores: económicos, emocionales y de seguridad”, señala. Esta experiencia le dejó una lección clave que aplica con todos sus pacientes: las herramientas de la terapia solo funcionan cuando la persona está lista para usarlas.
“La recuperación solo puede comenzar cuando la persona está dispuesta a hacer cambios. Y eso no es fácil ni rápido”, reflexiona. “Por eso me interesa tanto trabajar con el trauma: para ayudar a las personas a romper ciclos y entender por qué el cambio es necesario”.
Al preguntarle sobre algunos de los mitos que impiden que los latinos busquen ayuda terapéutica, comparte estos consejos:
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La terapia no consiste en que el terapeuta te diga qué hacer. Más bien, se trata de darte información y ayudarte a entender lo que estás viviendo y cómo eso influye en tu comportamiento. “En terapia tú tienes el control. Si no quieres abordar algo, te diré: ‘Está bien, podemos volver a eso más adelante’, porque el cliente marca el ritmo”.
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No es solo venir a hablar por hablar. Valadez anima a sus clientes a pensar en lo que realmente quieren trabajar, más allá de desahogarse. “Si solo vienes a quejarte, no vas a avanzar. La terapia es más efectiva cuando trabajamos con metas concretas”.
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No hay nada de qué avergonzarse. “¡Hasta los terapeutas tienen su propio terapeuta!”, recalca Valadez. Insiste en que los terapeutas no juzgan lo que se les comparte; en cambio, tratan de comprender el origen de las acciones y emociones para ayudar a la persona a alcanzar sus objetivos.
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Todo lo que se dice es confidencial. Ella entiende que en la comunidad latina muchas veces “todos se conocen”, por eso tranquiliza a sus pacientes: “Nada de lo que hablamos sale de la sesión. Y si te veo en el supermercado, no vamos a tener una sesión improvisada en el pasillo cinco”.
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Existen distintos tipos de terapia para distintas necesidades. Por ejemplo, Valadez se está formando en brain-spotting, una técnica que utiliza sonidos o música para estimular ambos hemisferios del cerebro sin necesidad de hablar demasiado. Esta modalidad se enfoca en las respuestas físicas y en la conexión entre mente y cuerpo.
Cuando se le pregunta qué recursos de salud mental necesita con mayor urgencia su comunidad, Valadez expresa su deseo de que más latinos ingresen al campo de la salud mental. “Poco a poco está creciendo”, reconoce. “Pero necesitamos muchos más”. También anima a las familias a hablar abiertamente sobre la terapia, al igual que se conversa sobre otros aspectos de la salud, para eliminar el estigma que aún persiste.
En última instancia, su objetivo es que la terapia se vea como una colaboración entre el terapeuta y el cliente, un espacio donde se trabaja en conjunto para descubrir quién es uno realmente y así alcanzar su mejor versión. A Valadez le entusiasma saber que su camino está ayudando a su comunidad, especialmente en formas que no siempre fueron fáciles de encontrar.
Dónde encontrar apoyo en salud mental:
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Psychology Today, Zocdoc o GoodTherapy.org – Directorios en línea donde se puede buscar terapeutas por idioma, especialidad y ubicación.
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Iowa Warm Line (apoyo no relacionado con crisis): 1-844-775-9276
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Mental Health America (apoyo en español): mhanational.org – pestaña “Recursos”
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988 Suicide & Crisis Lifeline: Llame o envíe un mensaje de texto al 988
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Línea de texto para crisis: Envía la palabra HOME al 741741
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NAMI – Alianza Nacional de Enfermedades Mentales: nami.org
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The Trevor Project (apoyo a jóvenes LGBTQIA+): 1-866-488-7386 o envía START al 678678 – thetrevorproject.org





