
Contexto de Iowa: A partir del 1 de diciembre de 2026, ciertos afiliados al Iowa Health and Wellness Plan deberán completar al menos 80 horas al mes de trabajo, voluntariado o servicio comunitario, capacitación laboral, estudios o una combinación de actividades elegibles para inscribirse o conservar la cobertura de Medicaid. Algunas personas estarán exentas. Para los trabajadores agrícolas cuyos empleos e ingresos cambian según la temporada, documentar estas actividades mes tras mes podría convertirse en una barrera adicional para mantener la cobertura.
La preocupación es especialmente seria para los más de un millón de trabajadores agrícolas que son ciudadanos estadounidenses o residentes legales permanentes, ante la entrada en vigor de nuevos requisitos laborales para el programa federal y estatal que brinda cobertura médica a personas de bajos ingresos y con discapacidades.
A partir del próximo año en la mayoría de los estados, muchos adultos inscritos en Medicaid tendrán que demostrar que trabajan, estudian en una universidad o programa vocacional, hacen voluntariado o realizan trabajo no remunerado durante al menos 80 horas al mes.
Defensores de los trabajadores advierten que el requisito podría representar un desafío importante para los trabajadores agrícolas que tienen Medicaid o reúnen las condiciones para recibirlo. Muchos trabajan más de 80 horas mensuales durante la temporada de cosecha, pero acumulan menos horas en otros meses.
Además, fuera de la temporada de cosecha, muchos aceptan empleos informales en la construcción, la jardinería o la reparación de viviendas y no reciben comprobantes de nómina formales que les permitan demostrar que siguen siendo elegibles para Medicaid. Aun así, pueden establecer su elegibilidad si demuestran que su ingreso mensual promedio durante seis meses equivale, como mínimo, a 80 horas de trabajo pagadas al salario mínimo federal.
“Tener un requisito laboral —tener que generar más papeleo y presentar más pruebas— es, sin duda, extremadamente difícil para los trabajadores agrícolas y otras personas de bajos ingresos, especialmente para quienes tienen empleos estacionales, no durante todo el año, y atraviesan períodos” en los que no hay trabajo disponible, dijo Alexis Guild, vicepresidenta de estrategia y programas de Farmworker Justice.
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Nuevos requisitos, más obstáculos
La agricultura es una industria de un billón de dólares, y Estados Unidos depende de unos 2.9 millones de trabajadores agrícolas para llevar alimentos a las mesas del país. Casi el 60% de esos trabajadores son ciudadanos estadounidenses o residentes permanentes, según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos. El 40% restante carece de estatus migratorio legal o no puede recibir Medicaid por otras razones.
Incluso entre los trabajadores agrícolas con ciudadanía o estatus legal, la proporción de personas sin seguro médico es tres veces mayor que entre la población general. La mayoría de quienes sí tienen cobertura son beneficiarios de Medicaid, aunque las tasas de participación varían según el estado. De acuerdo con un nuevo análisis, entre el 71% y el 79% de los hogares de trabajadores agrícolas que reúnen los requisitos están inscritos en Medicaid.
Los nuevos requisitos laborales de Medicaid fueron una disposición clave de la ley conocida como One Big Beautiful Bill Act, firmada en julio pasado por el presidente Donald Trump. Según la ley federal, 43 estados y el Distrito de Columbia deben implementar los requisitos antes del 1 de enero. Algunos estados ya han tomado medidas para ponerlos en marcha antes de esa fecha.
La regla de las 80 horas se aplica en los estados que ampliaron Medicaid, un proceso que comenzó en 2014 y estuvo vinculado a la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio, conocida como ACA u Obamacare. Tras las primeras ampliaciones, los trabajadores agrícolas con documentación legal tuvieron un 24% más de probabilidades de contar con seguro médico, según un artículo publicado en 2021 en el American Journal of Agricultural Economics.
Temores migratorios
Los requisitos laborales son el obstáculo más reciente de una larga lista de barreras entre los trabajadores y la atención médica a la que tienen derecho por ley, dijo Guild.
“Medicaid sin duda ayuda porque reduce el problema del costo”, explicó. “Pero todavía existen otras barreras, como el transporte, pedir licencia por enfermedad y encontrar tiempo para acudir a un centro de salud. Todos estos factores pueden impedir que realmente reciban atención médica”.
Para los trabajadores agrícolas con tarjeta de residencia permanente y los ciudadanos estadounidenses naturalizados, existe otra fuente de estrés: el temor de que inscribirse en Medicaid pueda poner su información personal en manos de las autoridades migratorias.
Eso es lo que preocupa a Luis, un residente permanente de 45 años que recibe Medicaid y sueña con convertirse en ciudadano estadounidense. Luis —quien pidió ser identificado únicamente por su segundo nombre— vive con su esposa y su hija en Carolina del Norte, donde ha trabajado en la agricultura durante casi una década.
En español, explicó que, cuando se enteró de los requisitos laborales, supo que le resultaría difícil demostrar que trabaja 80 horas al mes.
“Solo trabajo en el campo durante seis o siete meses; el resto del año trabajo en lo que pueda encontrar”, contó.
Los republicanos en el Congreso sostienen que los requisitos laborales reducirán el gasto federal en atención médica, animarán a los adultos sin discapacidades a incorporarse a la fuerza laboral y preservarán los recursos de la red de protección social para las poblaciones más vulnerables.
Entre los adultos hispanos inscritos en Medicaid, el 67% ya trabaja, según un informe de KFF de 2025.
Los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS) no respondieron a las solicitudes de comentarios para este artículo. Sin embargo, en junio, cuando los CMS anunciaron su “marco nacional” para implementar los requisitos laborales de Medicaid, el administrador Mehmet Oz dijo que ayudarían a los beneficiarios a “desarrollar habilidades e independencia mediante el trabajo, la educación, la capacitación laboral o el servicio comunitario, creando nuevas oportunidades para ellos y sus familias”.
Funcionarios federales afirman que los nuevos requisitos “podrían reducir la pobreza hasta para 2.9 millones de personas”.
Enfermedades crónicas
El trabajo agrícola es una de las ocupaciones más peligrosas del país y está relacionado con efectos en la salud a largo plazo y altos índices de enfermedades crónicas, incluidas las afecciones respiratorias.
Una encuesta realizada en California en 2021 y 2022 encontró que el 37% de los hombres y el 47% de las mujeres que trabajaban en la agricultura en ese estado tenían al menos una afección crónica. Los defensores de los trabajadores afirman que los nuevos requisitos laborales representan una barrera adicional para quienes necesitan atención médica.
“La gente deja de hacerse chequeos y pruebas de detección, y las afecciones que podrían descubrirse a tiempo y tratarse de manera económica” quedan sin atender, dijo Adriana Cadena, directora ejecutiva de Protecting Immigrant Families.
Las salas de emergencia suelen convertirse en el lugar “natural” al que las personas acuden para recibir atención médica, agregó Cadena.
“Esto aumenta los tiempos de espera y los costos para todos nosotros. … Y cuando las personas se enferman lo suficiente como para faltar al trabajo, comienza un círculo vicioso de pérdida de productividad e inestabilidad económica familiar que, una vez más, nos amenaza a todos”.
Una pérdida para las familias y los niños
Las nuevas reglas federales también exigen que los beneficiarios verifiquen su elegibilidad al menos dos veces al año, el doble de veces que antes, lo que crea otro posible obstáculo.
“Las cartas pueden extraviarse fácilmente y los formularios pueden quedar sin completar. Si las personas quedan atrapadas en el papeleo, podrían perder la cobertura”, dijo Akeiisa Coleman, vicepresidenta adjunta de The Commonwealth Fund, una organización sin fines de lucro que promueve un sistema de salud equitativo.
Para los trabajadores agrícolas que se trasladan de un estado a otro, el proceso puede resultar especialmente difícil.
“Tienes que encontrar tiempo para transferir tu cobertura y probablemente encontrar a una persona u organización que pueda ayudarte, y eso puede ser muy difícil cuando te estás mudando constantemente”, dijo Cadena.
La situación pone de relieve las dificultades de navegar un sistema complejo para personas y familias que ya tienen problemas para llegar a fin de mes.
“El resultado podría ser la pérdida de cobertura no solo para los trabajadores, sino también para sus familias y sus hijos”, expresó Cadena.
KFF Health News es una redacción nacional que produce periodismo en profundidad sobre temas de salud y uno de los principales programas de KFF, una fuente independiente de investigación, encuestas y periodismo sobre políticas de salud.
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