Por Christina Fernandez-Morrow

 

El sol brillaba en Des Moines mientras los voluntarios se preparaban por la mañana y por la tarde para el Festival de Música Latina Warren Morrow, el único festival en Iowa dedicado exclusivamente a la música latina, que estaba acogiendo al legendario acordeonista, Celso Piña y Su Ronda Bogotá.

 

Se levantaron Carpas, se construyó un escenario que tenía cientos de luces en espera de las bandas que iban a animar el escenario a lo largo del día. El olor de las carnes a la parrilla se agitaba en el aire mientras los vendedores de comida preparaban los platillos que servían y todo el mundo se emocionaba y se preparaba todo rápidamente antes de que el festival comenzara. Los asistentes llegaron a las cuatro de la tarde cuando Cuidad de Monjes, una banda de rock local, abría el festival. Los niños se subieron a los brincolines y colocaron sus pintorescas marcas en un mural creado especialmente para el evento por artistas locales.

 

A medida que transcurría el festival, los invitados aprendían los pasos de los instructores de baile latino mientras que otros iban de un lado a otro de los diferentes vendedores para que les adivinaran la fortuna, tatuajes pintándoselos en los brazos, comiendo pupusas, tacos y mofongo, y refrescándose con las cheladas. Cerca de una hora y media después de las festividades, el cielo se oscureció y el viento se intensificó. La oficial Yanira Scarlett alertó a los organizadores del festival de la llegada de una tormenta con vientos pronosticados a 50 millas por hora.

“El pabellón del Brenton Plaza sólo es seguro para vientos de hasta 50 millas por hora. Si la tormenta golpea Des Moines, tendremos que evacuar”, explicó.

 

La lluvia cayó mientras Parranderos Latin Combo actuaba y los invitados continuaban festejando a medida que la lluvia se hacía más fuerte. De repente, fuertes vientos azotaron el centro de la ciudad y fue entonces cuando los oficiales de policía, voluntarios y organizadores del festival de Des Moines comenzaron a ayudar a los huéspedes y vendedores a moverse hacia el resguardo de un estacionamiento cercano.

 

A medida que la lluvia azotó la ciudad, los organizadores se pusieron a trabajar en la elaboración de un Plan B. Una ubicación de lluvia no había sido garantizada porque después de semanas de rastrear el clima, una tormenta no había aparecido en el radar. Se hicieron llamadas y se pusieron en marcha planes. Minutos más tarde la fiesta fue redirigida al Club Nocturno Xcaret, el lugar que había promocionado una fiesta para los invitados del festival que quisieran seguir bailando después del festival. Sin embargo, el club se había preparado para una apertura tardía y faltaban horas para que estuvieran listos.

 

“Había muchas áreas diferentes y logística al mismo tiempo – Ryan [percusionista de Parranderos Latin Combo] usando su equipamiento y montando instrumentos para que continuara la música; tratando de encontrar cantineros para preparar las bebidas y un ingeniero de música para tener lista la música; arreglando el horario de la banda y arreglando el transporte a la nueva sede”; actualizar los medios de comunicación social y responder a los mensajes y comentarios; ayudar a los vendedores a desmontar; hacer la limpieza en Brenton Plaza; encontrar opciones de boletaje para el nuevo recinto; dirigir a los voluntarios en los dos recintos al mismo tiempo; ocuparse de los cortes de electricidad y de Internet; controlar la afluencia de público mientras los huéspedes esperaban en Xcaret”, dijo Goizane Esain Mullin, organizador del festival. “Literalmente puedo mencionar un millón de detalles en los que tuvimos que considerar al mudarnos de nuestra ubicación original a la nueva.”

 

Aunque la tormenta retrasó los festejos y provocó que algunos invitados cambiaran sus planes, los organizadores nunca consideraron la posibilidad de cancelarlo. En lugar de eso, los organizadores del Festival de Música Latina Warren Morrow se movilizaron para asegurarse de que los artistas actuarán y que los invitados pudieran verlos. Los voluntarios hicieron todo lo posible para ayudar a que esto sucediera.

 

Mientras los invitados esperaban pacientemente en el vestíbulo, los voluntarios y los organizadores se pusieron a trabajar. Amigos y familiares colaboraron y una hora más tarde había artistas en el escenario y los invitados bailaban.

 

“Estoy muy agradecida con todos nuestros voluntarios”, dijo Michaela Devaney, organizadora del festival y coordinadora de voluntarios. “Los vi agarrando brincolines bajo la lluvia, acompañando a los huéspedes al refugio y luego corrieron a Xcaret y ayudaron en todo lo que se requería, desde descargar el equipo y los instrumentos, hasta surtir de cervezas las barras. Todo lo hicieron con sonrisas en sus caras y paciencia. Hicieron posible que pudiéramos mantener el festival en marcha”.

 

Celso Piña y Su Ronda Bogotá nunca había actuado en Iowa y el Festival de Música Latina Warren Morrow había estado ahorrando, negociando y planeando traerlo desde 2017.

“Celso es una leyenda”, dijo Amner Martínez, organizador del festival. “Había estado en muchas ciudades del Medio Oeste, pero no en Iowa. Queríamos traerlo porque además de su extraordinaria habilidad con el acordeón, representa varias generaciones de cumbia clásica. Como el 20 de julio también era el Día de la Independencia de Colombia, tenía un gran sentido honrar el día con un artista que difundió la cumbia colombiana por todo el mundo”.

 

Lamentablemente, el 21 de agosto, Celso Piña murió en Monterrey, México, de un ataque al corazón. Estaba en medio de su gira norteamericana, acababa de salir de un show en Milwaukee. Conocido mundialmente como “El Rebelde del Acordeón”, Piña comenzó su carrera en la década de 1970 y se convirtió en una sensación internacional cuando el galardonado novelista colombiano Gabriel García Márquez fue filmado bailando al son de la música de Piña en un museo en México. Su carrera creció a partir de ahí y su música impactó a la gente de toda América Latina.

 

“Fue un honor conocerlo y llevar su música a Des Moines”, dijo Laura Rodríguez, organizadora del festival. “Era una leyenda y su muerte es un shock. El mundo de la música perdió un gran talento”.

 

Además de ser un maestro acordeonista, fue compositor y arreglista. Piña se hizo un nombre para sí mismo y su banda y fue nominado para un Grammy, colaborando con muchos artistas populares como Lila Downs, Julieta Venegas, Cafe Tacvba, y Gloria Trevi, infundiendo la cumbia tradicional colombiana con elementos de Regional Mexican, ska, hip-hop, reggae, R&B, y más. Se tomó un descanso de su gira para descansar en casa antes de las presentaciones programadas en Texas y Georgia. Piña tenía 66 años.

 

Desde su muerte, los asistentes y voluntarios del festival han estado visitando la página de Facebook del Warren Morrow Latin Music Festival para expresar sus condolencias, manifestar su conmoción por el fallecimiento de este artista y decir cuán agradecidos están de que haber tenido la oportunidad de conocerlo y verle actuar antes de su inoportuna muerte. Los organizadores del festival comparten los sentimientos de todos los que comentaron y están agradecidos por haber podido conocerlo y trabajar con un músico tan amable y humilde cuya pasión por la música y sus fans se hizo sentir a lo largo de su presentación.

 

 

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