
Por Ariana Figueroa, State Newsroom
Washington, DC – El presidente Donald Trump reiteró el martes su postura de línea dura sobre inmigración durante su discurso del Estado de la Unión, que rompió récord de duración, y anticipó un posible mensaje de campaña rumbo a las elecciones de medio término, mientras su partido enfrenta una dura batalla para conservar la mayoría en la Cámara de Representantes.
“El primer deber del gobierno estadounidense es proteger a los ciudadanos estadounidenses, no a los extranjeros ilegales”, dijo Trump.
Su discurso de casi dos horas ante el Congreso ocurrió en el día 11 de un cierre parcial del gobierno que afecta al Department of Homeland Security. Trump pidió a los demócratas que financien de inmediato a la agencia.
Los demócratas se han negado a aprobar nuevos fondos para el DHS a menos que se realicen cambios en las tácticas de aplicación de la ley, tras la muerte de dos ciudadanos estadounidenses en Minneapolis a manos de agentes federales de inmigración.
Otra votación para avanzar con la aprobación de fondos para el DHS fracasó, 50-45, el martes, apenas unas horas antes del discurso del presidente ante el Congreso.
La aplicación de la ley migratoria ha continuado durante el cierre porque el departamento cuenta con una fuente de financiamiento separada que el Congreso aprobó el año pasado mediante el amplio paquete de recortes fiscales y gasto.
La retórica se mantiene
Pese a la controversia que ha generado la operación migratoria de varios meses en Minneapolis, Trump defendió el operativo y, en general, su visión sobre inmigración, lo que podría indicar que no planea moderar su retórica en un año electoral.
Hizo comentarios racistas sobre la población refugiada somalí en Minneapolis, al referirse a ella como “piratas somalíes” y acusarla de fraude generalizado.
Culpó a la administración Biden de “importar estas culturas mediante la inmigración sin restricciones y las fronteras abiertas”.
“Nos haremos cargo de este problema”, dijo.
Trump también hizo otro comentario racista al afirmar que los inmigrantes “no hablan inglés”, y pidió al Congreso aprobar legislación para impedir que los inmigrantes sin autorización legal en el país obtengan licencias de conducir comerciales.
También pidió al Congreso poner fin a las llamadas ciudades santuario, jurisdicciones locales que tienen políticas para impedir la cooperación con la aplicación de la ley migratoria del gobierno federal.
Trump también pidió al Congreso aprobar una ley de requisito nacional de identificación de votantes para exigir prueba de ciudadanía al registrarse para votar en elecciones federales.
El presidente sí dio un respaldo breve a la inmigración legal, al decir al inicio del discurso que “siempre permitirá que la gente entre legalmente, gente que ame a nuestro país y trabaje duro para mantener nuestro país”.
Sin embargo, muchos de los grupos a los que ha apuntado como presidente, incluida la población somalí de Minnesota, tienen autorización legal para estar en el país.
Padilla critica el enfoque de Trump
Los demócratas han aprovechado la impopularidad de la ofensiva migratoria de la administración Trump, en la que zonas residenciales han visto agentes migratorios encapuchados y patrullajes itinerantes.
En un reproche al discurso de Trump, el senador de California Alex Padilla ofreció la respuesta demócrata, transmitida en cadenas en español.
“Este país siempre ha sido moldeado por personas a las que les dijeron que no pertenecían, pero que perseveraron y siguieron adelante”, dijo en español.
El verano pasado, funcionarios federales de seguridad retiraron por la fuerza y esposaron a Padilla durante una conferencia de prensa de la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, en Los Ángeles, durante protestas contra la ofensiva migratoria de la administración Trump en esa ciudad.
El incidente representó una marcada escalada de tensiones entre los demócratas y la administración Trump, después de que el presidente ordenó desplegar 4,000 efectivos de la Guardia Nacional y 700 marines para sofocar las protestas en Los Ángeles.
Tras ser liberado, Padilla —el primer senador latino de California— ofreció un discurso emotivo en el pleno del Senado en el que acusó al presidente de usar a su estado como campo de prueba para desplegar a las Fuerzas Armadas de Estados Unidos dentro del país.
En su respuesta del martes, abordó el incidente ocurrido en la conferencia de prensa de Noem.
“Puede que me hayan derribado por un momento, pero me levanté enseguida”, dijo Padilla. “Como nos enseñaron nuestros padres, si caes siete veces, levántate ocho. Sigo aquí. De pie. Sigo luchando. Y sé que tú también sigues de pie y sigues luchando”.
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