
Un asistente del representante Don Bacon informó que entre 75 y 80 trabajadores de la planta procesadora de carne Glenn Valley fueron detenidos. El operativo provocó confusión dentro de la planta, indignación en el exterior y alimentó el temor a nuevas redadas migratorias en todo Nebraska.
Nota del editor: Informes anteriores señalaban que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE.UU. (ICE) había realizado redadas en varios lugares de Omaha. ICE confirmó posteriormente que se trató de una operación de cumplimiento en un solo sitio. Esta historia ha sido actualizada.
La redada migratoria federal realizada el martes sorprendió al presidente de Glenn Valley Foods, Chad Hartmann.
“No recibimos ningún aviso, no teníamos idea”, dijo en entrevista telefónica con Flatwater Free Press la tarde del martes. “Verificamos a cada empleado a través de E-Verify… Aparentemente ese proceso no funciona. Los agentes federales nos dijeron que el sistema está roto, a pesar de que nuestros empleados habían sido verificados mediante E-Verify.”
La planta de Glenn Valley Foods, ubicada en las calles 68 y J, fue intervenida por agentes federales la mañana del martes. Un portavoz del representante Don Bacon indicó que entre 75 y 80 trabajadores fueron detenidos.
ICE confirmó mediante un comunicado que la agencia, junto con otras entidades federales, ejecutó una orden de cateo en Glenn Valley como parte de una investigación criminal en curso sobre la contratación masiva de personas sin autorización legal para trabajar en Estados Unidos.
Se trataría del operativo laboral más grande realizado en Nebraska desde el inicio del segundo mandato del presidente Trump, según indicó el comunicado. La investigación sigue en curso.
El congresista Don Bacon, republicano de Nebraska que representa el área de Omaha, emitió un comunicado afirmando que ICE confirmó que Glenn Valley Foods “cumplió al 100% con E-Verify y también es una víctima en este caso.”
Varios empleados de Glenn Valley, algunos con las manos atadas con bridas plásticas, fueron detenidos y subidos a vehículos.
La tensión aumentó cuando una caravana de camionetas con agentes federales abandonó la planta. Algunos manifestantes se subieron a los vehículos en movimiento y arrojaron piedras y escombros, rompiendo una ventana.
La intervención en Omaha provocó miedo, confusión e indignación, tanto dentro de la planta como en los alrededores, donde manifestantes y familiares confrontaron a las autoridades. También comenzaron a circular nuevos rumores no verificados sobre posibles redadas en otras plantas y comercios de Nebraska.
Esa misma mañana, el comisionado del condado Douglas, Roger Garcia, cuyo distrito incluye el sur de Omaha, informó inicialmente sobre posibles operativos en la planta JBS Beef, cerca de las calles 36 y O, y en la planta de productos LALA, cerca de Glenn Valley. Más tarde, aclaró que JBS no fue intervenida y no pudo confirmar si hubo operativos en LALA.
Glenn Valley, que produce alimentos congelados de res, pollo y cerdo para el sector minorista y de servicios, emplea a unas 140 personas en su planta de Omaha, según Hartmann. Dijo que agentes de ICE, el FBI, la DEA, el Servicio de Alguaciles de EE.UU. y otras agencias revisaban los formularios federales I-9 de verificación de empleo.
No pudo confirmar cuántos empleados fueron detenidos, pero declaró: “Esto nos va a afectar”, y añadió que la empresa no enfrenta cargos.
Anna Hernández, defensora en Omaha y colaboradora de LULAC (Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos), comentó que su organización cree que algunos trabajadores detenidos el martes contaban con permisos de trabajo aprobados durante la presidencia de Joe Biden, pero que fueron revocados recientemente bajo la administración de Donald Trump. Hasta el mediodía del martes, Hernández y otros líderes comunitarios desconocían cuántas personas habían sido detenidas. Afirmó que el miedo era generalizado.
“Esto es una guerra psicológica”, expresó Hernández. “Están destruyendo familias aquí.”
Desde temprano ese martes circularon reportes en redes sociales sobre redadas en plantas empacadoras de carne en Omaha.
La tía de Karla Cabrera, quien lleva casi 20 años viviendo en Omaha, fue una de las trabajadoras detenidas en Glenn Valley por agentes migratorios.
Cabrera, parada frente a la planta, contó que recibió una llamada de su tía alrededor de las 9:30 a.m., después de que los agentes ingresaran al edificio, muchos de ellos con el rostro cubierto por mascarillas. Luego activó el altavoz de su teléfono para poder escuchar el caos dentro de la planta.
Según su tía, los agentes ingresaron con más fuerza que en redadas anteriores. Reunieron a los empleados y los dividieron según su estatus migratorio. A los ciudadanos estadounidenses se les permitió salir, luego a quienes tenían visas de trabajo u otro tipo de visado. Por último, separaron a quienes creían que estaban indocumentados, en dos grupos: con y sin antecedentes penales.
Su tía le dijo que los agentes exigían que los trabajadores firmaran un documento que no estaba traducido al español, por lo que muchos no sabían lo que estaban firmando. Les dijeron que debían firmarlo para poder salir.
Cabrera mencionó que su tía y otros estaban siendo subidos a un autobús. Su tía no sabía a dónde la llevaban.

Marisol Mejía, trabajadora en Glenn Valley Foods, comentó que muchos empleados son originarios de Guatemala o del estado mexicano de Guerrero. Mejía aseguró que los agentes separaron a los trabajadores con y sin documentos en la cafetería, y que los trabajadores indocumentados fueron subidos a autobuses blancos con las manos atadas.
Natasha Reyes dejó su trabajo para llevarle documentos legales a Mejía, su prima.
Desde fuera de la planta, Reyes observó a agentes de ICE y de la DEA uniformados y con el rostro cubierto, así como a algunos policías de Omaha.
Reyes se emocionó al hablar de la redada, señalando que las personas arrestadas tienen familias y personas que dependen de ellas.
“No creo que nadie deba ser castigado por ir a trabajar”, dijo Reyes. “Parece que ya nadie tiene compasión.”
Familiares de empleados de Glenn Valley y LALA esperaban fuera de las plantas a que terminaran los turnos.

Flavio, trabajador de Glenn Valley Foods, dijo en español al salir de la planta el martes por la mañana que muchos de sus compañeros aún permanecían adentro. Lo dejaron ir porque pudo demostrar su estatus legal. Estimó que unos 40 agentes ingresaron, algunos con uniformes del “Departamento de Seguridad Nacional”.
La senadora estatal Margo Juárez, demócrata cuyo distrito incluye la planta de Glenn Valley, dijo el martes que acudió al Heartland Worker Center, cerca de las calles 24 y O, donde la organización preparó carpetas con información para los trabajadores.
Juárez advirtió que las redadas tendrán un impacto duradero: habrá niños que perderán a sus padres y arrendadores que perderán a sus inquilinos. Lo que más la frustra, dijo, es que el Congreso no ha aprobado reformas necesarias para estos inmigrantes.
“No hay duda de que estos empleadores necesitan a estos trabajadores, ¿verdad? Eso es un hecho”, dijo Juárez. “Ahora veamos el impacto que esto va a tener en todos nosotros. No solo en ellos directamente; esto se va a expandir. Me frustra profundamente.”
El senador estatal Dunixi Guereca, demócrata que representa partes del sur de Omaha, señaló que la gran pregunta ahora es adónde llevará ICE a las personas detenidas. Por ahora, el enfoque está en ofrecer recursos y asegurarse de que las familias afectadas reciban apoyo.
Guereca, hijo de inmigrantes mexicanos, recordó que el sur de Omaha ha sido una “puerta de entrada a Estados Unidos durante más de un siglo.”
“Este es un lugar donde la gente viene a perseguir su sueño americano, trabaja duro y cría a sus familias en paz”, afirmó. “Este tipo de tácticas obsoletas solo generan miedo. La calle 24 Sur está vacía ahora mismo — esto no solo afecta a las familias trabajadoras de Nebraska, también está afectando a nuestros pequeños negocios y a nuestra economía.”
A media mañana del martes, el Departamento de Policía de Omaha publicó en X que tenía conocimiento de las operaciones de ICE en la ciudad. “El Departamento de Seguridad Nacional notificó recientemente al OPD sobre estas operaciones, y los oficiales del OPD respondieron para controlar el tráfico y garantizar la seguridad en las zonas cercanas a las operaciones”, decía el comunicado.
“La responsabilidad de hacer cumplir la ley migratoria recae en las autoridades federales”, añadió el mensaje. “El papel del OPD es únicamente ayudar con el control del tráfico y la seguridad pública en las áreas cercanas.”
El sheriff del condado Douglas, Aaron Hanson, dijo el martes por la mañana que Seguridad Nacional se había comunicado con su oficina aproximadamente una semana antes para solicitar colaboración en la investigación.
La agencia federal generalmente no comparte detalles sobre sus planes, explicó Hanson. Solo informa a agencias como la suya sobre el lugar, fecha y tipo de asistencia requerida. Hanson dijo que sus agentes ayudaron a controlar el tráfico y a “mantener la seguridad” en el área de operaciones federales.
Molli Surdell, parada frente a la planta de JBS Beef, acudió el martes por la mañana porque aún conservaba un video grabado la semana anterior, donde un hombre era arrestado en un restaurante en el oeste de Omaha.
“Son miembros importantes de nuestra nación y de la comunidad de Omaha”, dijo mientras sostenía un cartel que decía “Somos AMIGOS de los INMIGRANTES.” “Solo soy una persona más que se preocupa… y tiene el corazón roto.”
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