
Por Steph Conquest-Ware, The Midwest Newsroom
Los estudiantes internacionales aportan ingresos esenciales por colegiaturas y apoyan las economías de Iowa, pero las nuevas restricciones de visas y la incertidumbre migratoria están reduciendo su presencia.
Esta historia fue actualizada para incluir información sobre una demanda contra la política de visas estudiantiles del gobierno de Trump.
Daniyal Shahbaz suele ponerse corbata cuando vuela de regreso a Estados Unidos desde Pakistán, su país natal. Al bajar del avión, lo espera un pasillo con módulos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos. El estudiante de ingeniería mecánica y ciencias políticas de la Universidad Estatal de Iowa espera que su corbata cause una buena impresión entre los agentes migratorios, quienes tienen la autoridad para admitir o rechazar a visitantes internacionales como él.
“Es algo muy difícil de aceptar”, dijo Shahbaz, de 20 años, a The Midwest Newsroom durante una videollamada desde Pakistán en julio.
Es uno de casi 1.2 millones de estudiantes internacionales que viajan a Estados Unidos para comenzar un nuevo semestre universitario. Como muchos de quienes ingresan al país, Shahbaz teme que las autoridades fronterizas le nieguen la entrada a pesar de tener una visa válida, lo que podría hacerle perder dos años de estudios.
“Me hace dudar de cualquier decisión que quiera tomar, de cualquier cosa que quiera hacer”, dijo Shahbaz.
Los estudiantes internacionales en el Medio Oeste han vivido con incertidumbre desde el inicio del segundo gobierno de Trump. El Departamento de Seguridad Nacional ha limitado las visas estudiantiles, prohibido parcial o totalmente los viajes desde 39 países y restringido los periodos de gracia antes y después de los estudios.
En julio de 2026, el Departamento de Seguridad Nacional eliminó la llamada “duración del estatus” para las visas estudiantiles F-1 y las visas de intercambio J-1 con el argumento de combatir el “abuso generalizado de visas”. Las visas F-1 permiten que personas de otros países estudien en universidades e instituciones de educación superior de Estados Unidos. Las visas J-1 se utilizan para programas de intercambio en preparatorias y universidades estadounidenses.
Antes, los estudiantes extranjeros podían permanecer en Estados Unidos mientras duraran sus programas académicos. A partir del 15 de septiembre, quienes tengan una visa F-1 contarán con un periodo máximo de admisión de cuatro años para completar sus estudios, incluso si cursan un posgrado. Si necesitan permanecer más tiempo, deberán solicitar una extensión al Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos y someterse a una “evaluación biométrica completa, verificaciones de antecedentes y controles de fraude”. Además, durante su primer año, los estudiantes internacionales no podrán cambiar de carrera ni transferirse a otra universidad.
Esta semana, una coalición de sindicatos y organizaciones de educación superior demandó al gobierno de Trump para detener una nueva regla que limita el tiempo que estudiantes extranjeros, visitantes de intercambio y periodistas pueden permanecer en Estados Unidos, según informó NPR.
“Creo que, en cierto modo, el gobierno federal está confundiendo a los estudiantes internacionales con otras poblaciones que vienen aquí y permanecen después del vencimiento de sus visas”, dijo Anthony Ogden, fundador y director general de Gateway International Group, una organización que ayuda a instituciones y entidades dedicadas a la educación internacional.
El gobierno federal da seguimiento a los estudiantes internacionales durante su estancia en Estados Unidos mediante el Sistema de Información de Estudiantes y Visitantes de Intercambio. Menos del 4% de 1.3 millones de estudiantes y participantes en programas de intercambio permanecieron en el país después del vencimiento de sus visas F, M o J en 2024, según un informe del Departamento de Seguridad Nacional. Además, la mayoría de los estudiantes internacionales abandona el país después de estudiar o recibir capacitación laboral, de acuerdo con un análisis del Economic Innovation Group, una organización bipartidista de política pública.
“Los defensores de los estudiantes les han recomendado firmemente que, si están fuera del país, consideren regresar antes de que esta regla entre en vigor”, dijo Rekha Sharma-Crawford, abogada de inmigración y segunda vicepresidenta de la Asociación Estadounidense de Abogados de Inmigración.
Shahbaz siguió ese consejo y planeó regresar a Ames el 19 de agosto.
“He sido el estudiante más respetuoso de la ley que se pueda imaginar. Aun así, siento ansiedad”, dijo.
No es inusual que a estudiantes con documentos válidos se les niegue la entrada en los puntos de ingreso al país, señaló Sharma-Crawford.
Más del 60% de las universidades estadounidenses espera una caída en la matrícula de estudiantes internacionales durante este año académico, según un informe del Instituto de Educación Internacional. La mayoría de las instituciones atribuye el descenso a los problemas para obtener visas y a las restricciones de viaje.
“Lo que estamos viendo ahora en Estados Unidos no es solo una aplicación severa de la ley contra quienes están indocumentados, sino también contra quienes están aquí legalmente, cumplen la ley y hacen lo que se supone que deben hacer”, dijo Sharma-Crawford.
Impacto en las universidades y las comunidades
De acuerdo con la NAFSA: Asociación de Educadores Internacionales, los estudiantes internacionales aportan más de $40 mil millones cada año a la economía del país.
La mayoría paga la colegiatura completa para asistir a universidades estadounidenses. Ese dinero ayuda a cubrir parte de los costos educativos de estudiantes del país que dependen de ayuda financiera. Para las instituciones que no cuentan con grandes fondos patrimoniales, una reducción de esos ingresos podría causar problemas financieros. Ogden advirtió que las políticas dirigidas a estudiantes extranjeros tendrán efectos duraderos en la educación superior. También afectarán las economías de universidades pequeñas y de las ciudades que dependen de los ingresos generados por estos estudiantes.
Nebraska Wesleyan University —una pequeña universidad metodista privada en Lincoln— tuvo 17 estudiantes internacionales menos en 2025 que el año anterior. La institución informó a Nebraska Public Media que incluso una disminución aparentemente pequeña puede ejercer presión sobre su presupuesto operativo.
Los estudiantes internacionales aportaron más de $1,000 millones a Missouri y cerca de $620 millones en conjunto a Iowa, Nebraska y Kansas durante el año académico 2024-2025, según el Informe Open Doors sobre Intercambio Educativo Internacional. Los estudiantes y recién graduados de otros países también sostienen más de 12,000 empleos en los cuatro estados.
“Estos estudiantes representan a algunas de las personas más brillantes y talentosas del mundo”, dijo Ogden. “No solo ayudan a pagar las cuentas; también enriquecen nuestras aulas, nuestros campus y nuestras comunidades”.
Ogden añadió que los estudiantes internacionales aportan diversidad cultural a las universidades y contribuyen a la seguridad nacional. Las ciudades que dependen del gasto de estudiantes de otros países también podrían enfrentar consecuencias importantes.
“Cuando comiencen a cerrar los restaurantes, los bares y las gasolineras, ese será el impacto en algunas de estas pequeñas ciudades”, dijo Sharma-Crawford. “Así es como se crea un pueblo fantasma”.
The Midwest Newsroom analizó datos de matrícula de 16 universidades públicas y privadas de Iowa, Nebraska, Kansas y Missouri. La población de estudiantes internacionales disminuyó más del 10% entre 2023 y 2025 en la mayoría de las instituciones.
Las poblaciones internacionales de la Universidad de Central Missouri y la Universidad de Missouri-Kansas City cayeron al menos 50%, según los registros de matrícula. La de Saint Louis University disminuyó 33%.
La Universidad de Central Missouri registró un aumento de estudiantes extranjeros de licenciatura, pero una reducción entre los estudiantes internacionales de posgrado. La institución atribuye la caída a varios factores, entre ellos los cambios en el entorno de las visas y en los mercados laborales, escribió en un correo electrónico Nicole Lyons, subdirectora de comunicaciones y relaciones con medios de la universidad.
Stacy Downs, directora de comunicaciones estratégicas de la Universidad de Missouri-Kansas City, dijo por correo electrónico que la caída de la matrícula internacional se debe en parte a una menor disponibilidad de visas F-1. Añadió que el auge de la inteligencia artificial ha reducido el interés por la licenciatura en ciencias de la computación, un programa que suele atraer a estudiantes internacionales.
Saint Louis University no respondió a las preguntas de The Midwest Newsroom sobre la disminución.
La Universidad del Norte de Iowa registró un crecimiento considerable en comparación con otras instituciones, aunque sus cifras generales son pequeñas. Su población internacional varía ligeramente cada año y se mantiene entre 40 y 50 estudiantes, indicó un portavoz de la universidad pública por correo electrónico.
Obstáculos y apoyo
Los cambios constantes en las políticas de educación internacional han dejado a administradores universitarios, estudiantes extranjeros y sus familias con dudas sobre el presente y el futuro. Funcionarios universitarios dijeron a The Midwest Newsroom que las modificaciones dificultan la tarea de comunicar la información más reciente a los estudiantes internacionales.
“Es muy confuso tratar de determinar qué se implementará exactamente y cómo afectará cada medida a las personas, porque realmente depende de cada caso”, dijo Haley Williams, directora sénior de Asuntos Globales y Servicios para Estudiantes Internacionales de Fort Hays State University, en Hays, Kansas.
También se ha vuelto cada vez más difícil obtener una visa o incluso conseguir una cita para solicitarla. The Midwest Newsroom habló con una persona recién graduada de Saint Louis University y con un estudiante actual de doctorado bajo condición de anonimato. Ambos son ciudadanos chinos y temen que hablar públicamente pueda afectar su estatus migratorio en Estados Unidos. Dijeron que un amigo suyo en China fue aceptado en Saint Louis University, pero ha tenido dificultades para obtener una visa F-1 antes del inicio de clases del 19 de agosto.
Suman Subhash Naidu, ciudadano de India, se graduó de Saint Louis University en mayo de 2025 con una maestría en análisis de datos. Solicitó la Capacitación Práctica Opcional, conocida como OPT por sus siglas en inglés, que permite a los recién graduados trabajar durante 12 meses en Estados Unidos en un empleo relacionado con sus estudios.

En 2024, aproximadamente una cuarta parte de los estudiantes internacionales y recién graduados participó en el programa. Quienes tenían visas F-1 contaban anteriormente con hasta 60 días para solicitar OPT después de terminar sus estudios. Con los nuevos cambios a la duración del estatus, los estudiantes internacionales tienen 30 días para obtener la aprobación de OPT.
Con ayuda del centro profesional de Saint Louis University, Naidu, de 22 años, consiguió poco después de graduarse un empleo de tiempo completo como analista de negocios en Belleville, Illinois. Todavía visita el campus con frecuencia para asistir a citas de asesoría. La universidad ha seguido brindándole orientación legal después de su graduación.
“Siempre que tengo alguna duda, mi asesor internacional está ahí”, dijo Naidu a The Midwest Newsroom durante una entrevista en el Centro para la Ciudadanía Global de la universidad.
Daniyal Shahbaz, el estudiante de la Universidad Estatal de Iowa, creció en Karachi, la ciudad más grande de Pakistán, con una población de más de 21 millones de personas. El ambiente de ciudad pequeña de Ames fue una de las razones que inicialmente lo atrajeron a la universidad, explicó. La Universidad Estatal de Iowa también es una de las mejores instituciones de la región para estudiar ingeniería, según U.S. News and World Report.
Shahbaz llegó a la universidad como estudiante de ingeniería mecánica. Quería aprovechar al máximo la oportunidad de estudiar en Estados Unidos y decidió añadir ciencias políticas como segunda carrera. También trabaja como editor de opinión de Iowa State Daily, el periódico independiente de la universidad.
Escribir y aprender sobre política le ha ayudado a entender mejor los cambios que afectan a estudiantes internacionales como él. Sin embargo, teme que su trabajo de medio tiempo, sus becas y otros recursos se vean afectados durante el próximo año académico.
“La ansiedad de pensar que mañana todo podría cambiar drásticamente es realmente aterradora”, dijo Shahbaz.
También teme que los empleadores no quieran contratarlo debido al riesgo que perciben al emplear y patrocinar a un candidato internacional. El mercado laboral ha sido especialmente difícil para estos estudiantes, según un informe de The New York Times.
Un panorama incierto
Las nuevas reglas sobre visas y condiciones de estudio han llevado a posibles estudiantes internacionales a considerar otros destinos. Mientras muchas universidades estadounidenses registraron fuertes caídas en la matrícula extranjera, las solicitudes de estudiantes internacionales aumentaron en instituciones de Asia y Europa, según una encuesta de NAFSA: Asociación de Educadores Internacionales.

“Creo que los efectos de largo plazo en el reclutamiento se están acumulando y afectarán la búsqueda de la próxima generación de estudiantes durante los siguientes tres, cinco o diez años”, dijo Williams.
Algunas universidades han tenido éxito al ofrecer alternativas en los países de origen de los estudiantes. En Fort Hays State, los alumnos pueden obtener créditos académicos mediante instituciones asociadas. La universidad también envía docentes a escuelas participantes en Brasil, Bolivia y Camboya. Más de 3,300 estudiantes participaron en el programa durante el otoño de 2025, dijo Williams a The Midwest Newsroom. La institución espera que esa cifra aumente este semestre.
Aunque Estados Unidos tiene 97 campus universitarios en otros países, pocas instituciones participan en lo que se conoce como “educación transnacional”. Tampoco es una solución a largo plazo, porque la mayoría de las universidades estadounidenses depende de que los estudiantes internacionales estudien presencialmente y paguen la colegiatura completa, explicó Ogden.
Aunque Shahbaz no sabe qué ocurrirá durante su tercer año en la Universidad Estatal de Iowa, intenta concentrarse en aquello que puede controlar.
“Si las oportunidades se concretan, se concretan”, dijo Shahbaz. “Si no, no me quedará el arrepentimiento de no haber hecho lo suficiente”.
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