El crecimiento de Iowa depende de los inmigrantes mientras las políticas de Trump frenan la llegada de nuevos residentes

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Naomi Delkamiller / The Midwest Newsroom. A protestor holds up pro-immigration sign as federal officers in tactical gear stand near a perimeter line around the Cedar Rapids ICE field office on Tuesday, Sept. 2, 2025, in Cedar Rapids.

Por Holly Edgell, Daniel Wheaton, The Midwest Newsroom

En 2010, la ciudad de West Liberty fue noticia al convertirse en la primera en Iowa en registrar más residentes hispanos o latinos que cualquier otra identidad. Ese año, los datos del censo mostraron que más de la mitad de sus habitantes se identificaban como hispanos o latinos.

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Hoy, los empleos en una planta local de procesamiento de carne, un centro histórico y pequeños negocios impulsan esta localidad del este de Iowa, de unas 3,800 personas. En el censo de 2020, 58% de sus residentes se identificaron como hispanos o latinos.

West Liberty volvió a los titulares en julio de 2025, cuando el residente Pascual Pedro, de 20 años, fue detenido y rápidamente deportado a Guatemala después de presentarse a su cita anual con las autoridades de inmigración en Cedar Rapids. Pedro llegó a Estados Unidos a los 13 años, acompañando a su padre, quien buscaba trabajo.

Guillermo Trevino Jr. /
Cortesía. Pascual Pedro (derecha) aparece junto al reverendo Guillermo Trevino Jr., quien sostiene una pancarta en un torneo estatal de fútbol en 2024. Pedro fue deportado a Guatemala a pesar de no tener antecedentes penales. Trevino falleció inesperadamente el 31 de octubre de 2025.

“¿Por qué merezco esto que me está pasando? Pienso en ello y sé que no soy el único en esta situación”, dijo en ese momento.

El crecimiento de la población de Iowa depende de inmigrantes como Pedro y su padre. David Peters, profesor de políticas agrícolas y rurales en la Universidad Estatal de Iowa, señaló que más del 90% del crecimiento poblacional del estado entre 2020 y 2025 provino de la inmigración internacional.

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“Ha ayudado a resolver la escasez de mano de obra que tenemos en todo el estado”, dijo Peters, quien estudia qué necesitan las comunidades rurales para prosperar. “Los inmigrantes llegan, compran viviendas, gastan su dinero en la comunidad, mantienen abiertas las escuelas y contribuyen a que los ingresos del estado se mantengan relativamente sólidos”.

Ramesh Balayar / Iowa State University. David Peters es profesor de políticas agrícolas y rurales en la Universidad Estatal de Iowa.

Solo Illinois registró una tasa más alta de crecimiento poblacional por inmigración entre 2020 y 2025, explicó Peters. La población de Iowa es actualmente de alrededor de 3,200,000 habitantes, con una tasa de crecimiento de poco menos del 4%. Peters dijo que el crecimiento de Iowa se desaceleró durante la pandemia de COVID-19 y no se ha recuperado.

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“Mucha gente falleció, muchas personas retrasaron la decisión de tener hijos y luego vivimos un periodo de alta inflación y aumento en los precios de la vivienda”, comentó. “Casi todo nuestro crecimiento poblacional proviene de la migración internacional”.

Tras un año de políticas migratorias del gobierno de Trump, la tasa de inmigración internacional hacia Iowa —personas que llegan directamente desde otro país— se redujo aproximadamente a la mitad de lo que era en 2024, según Peters. Si la tendencia continúa, dijo, Iowa enfrentará un “precipicio” demográfico.

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Tendencias de población en Iowa

La inmigración ha sido uno de los motores del crecimiento poblacional de Iowa. Sin ella, la población del estado habría disminuido en tres de los últimos diez años.

Datos de 2020 afectados por la COVID-19.
Gráfico: Daniel Wheaton | Midwest Newsroom. Fuente: Oficina del Censo. Obtén los datos. Creado con Datawrapper.

“Eso tendrá implicaciones para la consolidación de escuelas, los negocios en las calles principales, la base del impuesto predial y, en general, para encontrar trabajadores que cubran los empleos”, señaló.

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West Liberty y otras pequeñas ciudades de Iowa atraen a inmigrantes que buscan trabajo, principalmente porque en ellas se concentran grandes empleadores: plantas de procesamiento de carne en West Liberty y Ottumwa y centros de manufactura y distribución en Mount Pleasant.

Elena Casillas-Hoffman / Cortesía.
Elena Casillas-Hoffman es especialista en comunicaciones de Iowa Migrant Movement for Justice.

Peters indicó que las pequeñas localidades y las comunidades rurales, donde la población envejece y los jóvenes se marchan, dependen totalmente de los inmigrantes.

“Si no fuera por la inmigración, las áreas rurales de Iowa habrían disminuido probablemente entre 10 y 12% en la última década”, dijo. “En cambio, solo se redujeron 2%”.

Según Peters, aunque los empleadores en ciudades como Des Moines y Cedar Rapids quizá no tengan dificultades para encontrar personal, los negocios en las zonas rurales de Iowa sí sufrirán sin mano de obra inmigrante porque la población en edad laboral — personas de 16 a 64 años — está prácticamente empleada en su totalidad.

“Si una empresa quiere expandirse, simplemente no hay suficientes personas para hacerlo. Y eso pone en riesgo el crecimiento de los negocios rurales”.

Elena Casillas-Hoffman, vocera de Iowa Movement for Migrant Justice, afirmó que el crecimiento poblacional a través de la inmigración y la llegada de personas refugiadas genera efectos positivos en cadena.

“La única razón por la que nuestra población sigue creciendo es la inmigración; son nuestras comunidades inmigrantes y refugiadas que llegan al estado y ayudan a que prospere, que traen nuevas ideas, familias, negocios, religión, idioma. Todo”, dijo.

‘Criminales y terroristas’

El día de la toma de posesión, Donald Trump presentó su estrategia para hacer cumplir las leyes migratorias del país y “proteger al pueblo estadounidense contra una invasión”. Las deportaciones masivas que prometió para el “primer día” de su presidencia no se materializaron, pero desde entonces los esfuerzos se han intensificado.

Según datos federales revisados por The New York Times, en 2025 el gobierno de Trump deportó a unas 230,000 personas detenidas dentro del país y a otras 270,000 en la frontera.

No está claro cuántas de las personas detenidas en Iowa forman parte de esa cifra, pero datos analizados por Prison Policy Initiative muestran que agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas arrestaron a más de 1,200 personas en Iowa entre enero y octubre de 2025. Los procesos de deportación se llevan a cabo en cortes de estados vecinos.

En diciembre, el gobierno de Trump presumió sus avances en un artículo en línea titulado: “Thanks to President Trump and Secretary Noem, More than 2.5 Million Illegal Aliens Left the U.S.” (“Gracias al presidente Trump y a la secretaria Noem, más de 2.5 millones de extranjeros ilegales dejaron EE. UU.”). El texto señalaba las acciones de ICE, el reforzamiento de la frontera y la autodeportación como los principales factores de ese resultado.

La administración sigue presentando la aplicación de la ley migratoria como un muro de contención frente a una supuesta invasión de criminales y terroristas.

Pascual Pedro, el hombre de West Liberty deportado a Guatemala, no tenía antecedentes penales.

En agosto, el senador de Iowa Chuck Grassley dijo al Daily Iowan que, a pesar de no contar con un historial delictivo en Estados Unidos, las personas sin estatus legal violan la ley al cruzar la frontera de manera irregular.

Arrestos de ICE en la región

Del 20 de enero de 2025 al 15 de octubre de 2025

Gráfico: Daniel Wheaton | Midwest Newsroom. Fuente: Prison Policy Institute. Obtén los datos. Creado con Datawrapper.

“La gente de Iowa eligió al presidente Trump para hacer cumplir nuestras leyes de inmigración, y entrar a Estados Unidos de manera ilegal es motivo de deportación”, dijo Grassley en un comunicado escrito.

Midwest Newsroom solicitó una entrevista con Grassley sobre inmigración y la población de Iowa. En respuesta, el secretario de prensa David Bader envió esta declaración por correo electrónico:

“Los estadounidenses votaron de forma abrumadora por una frontera segura, y eso es lo que el presidente Trump ha cumplido. Al evaluar las necesidades de mano de obra, la Casa Blanca y el Congreso deben priorizar soluciones que utilicen vías legales para garantizar estabilidad a largo plazo, sin aprobar una amnistía general”, afirmó Grassley.

La oficina de la senadora Joni Ernst informó a Midwest Newsroom que su agenda no permitía una entrevista sobre este tema. En una declaración de agosto al Daily Iowan, Ernst dijo:

“Nuestro país tiene leyes por una razón, y no podemos ignorar el papel esencial que desempeñan para mantener a salvo a los habitantes de Iowa”.

Sin tapete de bienvenida

Chuy Renteria, de 40 años, creció en West Liberty, donde sus padres encontraron trabajo y echaron raíces. Este escritor y artista nacido en Iowa dijo que resulta difícil entender por qué la administración está apuntando contra los inmigrantes cuando su trabajo y su gasto están “sosteniendo” la economía de West Liberty y otras comunidades de Iowa.

“Lo he visto con mis propios ojos”, señaló Renteria. “West Liberty, Storm Lake, Columbus Junction, Mount Pleasant. Todos estos pequeños pueblos están prosperando de maneras en las que sus ciudades hermanas no lo hacen”.

Emiliano Aguilar es profesor de historia en la Universidad de Notre Dame y estudia temas de inmigración.

Emiliano Aguilar / Cortesía.
Emiliano Aguilar es profesor de historia en la Universidad de Notre Dame.

“Durante generaciones, cuando las personas inmigrantes quieren sentirse como en casa, son los negocios los que les recuerdan su hogar”, explicó. “Esas avenidas y corredores económicos son, literalmente, no solo el corazón y la línea de vida de las comunidades inmigrantes, también son la línea de vida de los pequeños pueblos de Estados Unidos y de las grandes áreas metropolitanas urbanas”.

Iowa solía ser un lugar para encontrar seguridad y construir una nueva vida para miles de personas provenientes de diversos países afectados por la guerra, especialmente entre la década de 1970 y principios de los años 2000. Gobiernos estatales sucesivos dieron la bienvenida a refugiados de Vietnam, Kosovo, Somalia, Etiopía, el Congo y Sudán. Antes, en la década de 1960, Iowa recibió a un pequeño grupo de refugiados cubanos que abandonaron su país cuando Fidel Castro llegó al poder.

En abril, pocos meses después de que el gobierno de Trump comenzara a implementar deportaciones, el Departamento de Seguridad Pública de Iowa firmó un acuerdo 287(g) con ICE para aplicar las leyes de inmigración. Luego, en agosto, la gobernadora Kim Reynolds ordenó a la Guardia Nacional de Iowa trabajar “junto” a ICE brindando apoyo administrativo y logístico. Reiteró ese compromiso el 29 de enero de 2026.

“Hubo un tiempo en que el liderazgo electo en Iowa no solo promovía un estado acogedor e inclusivo, sino que incluso decía cosas como: ‘Vengan a Iowa. Los queremos aquí’. El punto en el que nos encontramos ahora, para muchas de nuestras comunidades inmigrantes y refugiadas, no podría estar más lejos de esa realidad”, señaló Casillas-Hoffman.

“Miedo, miedo profundo”

Tony Frausto / Cortesía.
Chuy Renteria es autor de “We Heard It When We Were Young” y editor de arte en Little Village Magazine, en Iowa City.

En noviembre de 2025, más de 200 trabajadores haitianos perdieron sus empleos en la planta procesadora de carne de JBS en Ottumwa, tras el fin del programa del gobierno de Biden que permitía a personas de Cuba, Haití, Nicaragua y Venezuela vivir y trabajar en Estados Unidos durante un máximo de dos años. Algunos se marcharon del país de inmediato, mientras que otros se quedaron con la esperanza de obtener un estatus legal.

Casillas-Hoffman, cuya organización brinda servicios legales a personas inmigrantes y refugiadas con y sin estatus legal, dijo que Iowa Movement for Migrant Justice ha observado un aumento “enorme” en la demanda desde que Trump asumió la presidencia. Señaló que quienes han elegido Iowa como su hogar quieren permanecer allí.

“La realidad es que necesitamos a los inmigrantes y refugiados”, afirmó. “La realidad es que nuestros pueblos pequeños solo podrán sostenerse si llegan nuevas personas”.

Ahora, viviendo en Iowa City, Renteria visita West Liberty una vez por semana. Ve a amigos y vecinos que luchan por asimilar las políticas migratorias del gobierno de Trump.

“Oscilas entre el terror y un miedo, un miedo profundo que recorre nuestra comunidad”, dijo. “Pero también hay una rabia ardiente”.


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