
Por Emily Wolf, Nebraska Public Media
Mientras seguía con preocupación el creciente brote de sarampión en Texas y observaba cómo cruzaba las fronteras estatales, Bob Rauner supo que no había tiempo que perder.
Temeroso de que el virus —alguna vez común y potencialmente mortal— llegara a Nebraska, el médico y presidente del consejo escolar de Lincoln Public Schools comenzó a advertir públicamente sobre el riesgo.
“Las tasas de vacunación en Nebraska son similares a las de Texas”, dijo Rauner durante una reunión del consejo escolar en abril. “Tenemos vacíos parecidos, tal como ocurre en Texas. Es probable que solo sea cuestión de tiempo para que el sarampión se propague en Nebraska”.
Y tenía motivos para estar preocupado.
El 27 de mayo, Nebraska confirmó su primer caso de sarampión desde 2017. Las autoridades de salud pública informaron que el menor afectado, residente del condado de Sheridan, había recibido las vacunas correspondientes a su edad, aunque aún no contaba con el esquema completo. Además, el niño tiene un sistema inmunológico comprometido, lo que puede provocar infecciones a pesar de la vacunación. Las recomendaciones federales indican que los niños deben recibir la primera dosis de la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR) entre los 12 y 15 meses de edad, y la segunda entre los 4 y 6 años. El menor no tenía antecedentes de viajes fuera del estado.
Al anunciar el caso, el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Nebraska subrayó que la mejor forma de protegerse contra el sarampión es mediante la vacunación.
Sin embargo, las tasas de vacunación infantil en Nebraska están disminuyendo, incluso cuando la amenaza del sarampión resurge, según un nuevo análisis de datos escolares realizado por Flatwater Free Press. Esta tendencia está impulsada por una exención contemplada en la ley estatal: la libertad religiosa.
Los datos indican que las exenciones religiosas —la única excepción no médica permitida por la ley estatal para los requisitos de vacunación escolar— han ganado popularidad en varias regiones del estado. Esto incluye al condado de Lancaster, donde se encuentra Lincoln, donde el porcentaje de niños con exenciones prácticamente se ha duplicado en los últimos cinco años.
En todo el estado, cada vez más padres están optando por no vacunar a sus hijos contra enfermedades comunes como el sarampión, la varicela y la tos ferina. Según una encuesta estatal realizada al inicio del año escolar, solo 11 de los 19 distritos de salud en Nebraska contaban con suficientes niños de kínder vacunados con la MMR como para evitar un brote.
Esta tendencia no es exclusiva de Nebraska, aunque expertos señalan que el estado tiene una de las legislaciones más permisivas en cuanto a exenciones por motivos religiosos.
En entrevistas con Flatwater Free Press y a través de redes sociales, las familias que solicitan estas exenciones afirman que su oposición a las vacunas proviene de creencias profundamente arraigadas.
Pero las autoridades de salud pública advierten que una población cada vez menos vacunada podría enfrentar consecuencias graves, especialmente en un momento en que los recortes presupuestarios estatales y federales amenazan con debilitar los programas locales de vacunación.
Los más vulnerables —bebés y niños con condiciones médicas que les impiden vacunarse— son quienes podrían verse más afectados, explicaron.
“Creo que la mayor idea equivocada es pensar que esto es una elección personal”, señaló Rauner. “Es una decisión personal y también una decisión pública, porque al no vacunarse contra ciertas enfermedades, se pone en riesgo a otras personas”.
Una tendencia en aumento
Allie Bush es una firme defensora de las exenciones religiosas para las vacunas infantiles. Activista en contra de las vacunas y fundadora del grupo Nebraskans Against Government Overreach, considera que esta exención es una herramienta para oponerse a lo que ve como una imposición estatal inaceptable.
Sus dos hijos mayores fueron vacunados por orden judicial, como parte de un proceso de divorcio con su exesposo. Desde entonces tuvo otro hijo, quien probablemente será educado en casa. Pero si en algún momento asiste a una escuela pública o privada, Bush planea acogerse a la exención religiosa.
“La creencia sincera que tengo es que cualquier fármaco diseñado para superar o mejorar el diseño de Dios no forma parte de su plan para nosotros y no es necesario”, afirmó Bush.
Su familia utiliza remedios caseros, tratamientos homeopáticos y “cosas que no hayan sido alteradas químicamente en un laboratorio”, añadió.
Bush publica con frecuencia en redes sociales sus preocupaciones sobre las vacunas. Fue una de las voces más activas contra los mandatos de vacunación y uso de mascarillas por COVID-19 en Nebraska, y es una defensora del movimiento por la libertad médica, que ha cobrado relevancia nacional tras la nominación de Robert F. Kennedy Jr. para liderar el Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU.
Bush considera que una de las razones por las que más padres están optando por estas exenciones es el aumento de la conciencia generado por la pandemia.
“La mayoría de la gente pensaba que todas las vacunas eran obligatorias para asistir a la escuela pública”, dijo. “Y las exenciones no son algo que las escuelas promuevan ampliamente”.
¿Qué es el sarampión?
El sarampión es una enfermedad viral respiratoria altamente contagiosa. Aunque fue declarada eliminada del país en el año 2000, en la última década se han registrado varios brotes en Estados Unidos.
Los síntomas incluyen secreción nasal, tos, fiebre y erupción cutánea. Aunque cualquiera puede contagiarse, los niños, especialmente los menores de cinco años, tienen mayor riesgo de sufrir complicaciones graves. En algunos casos, una infección por sarampión puede causar neumonía, daño cerebral permanente o incluso la muerte.
La mejor forma de prevenir el sarampión es mediante la vacunación. La vacuna MMR tiene una eficacia del 97% tras la aplicación de dos dosis.
Expertos indican que, tras 2020, cuando la desinformación sobre las vacunas se propagó en línea y en comunidades de todo el país, más familias en Nebraska comenzaron a cuestionar las vacunas.
“El COVID creo que abrió la puerta para que padres y tutores se hicieran muchas más preguntas sobre las vacunas que reciben sus hijos, especialmente las exigidas para la escuela”, señaló Kerry Kernen, directora del Departamento de Salud del Condado Lincoln-Lancaster.
De los 19 distritos de salud locales en Nebraska, el de Lincoln-Lancaster ha mostrado uno de los aumentos más constantes en exenciones religiosas. En el año escolar 2020-21, el 1.8% de los niños de kínder del condado recibió una exención religiosa para una o más vacunas. Para el ciclo 2024-25, esa cifra aumentó al 4%.
El impacto es notable, especialmente en la protección contra el sarampión. Este año, solo el 89% de los niños que ingresaron al kínder en el condado de Lancaster habían recibido ambas dosis de la vacuna MMR, frente al 94.4% registrado en el ciclo 2020-21. Esta cifra está por debajo del 95% que, según las autoridades de salud, es necesario para evitar un brote.
Exenciones religiosas por vacuna en el condado de Lancaster
Muchos estudiantes que solicitan una exención religiosa lo hacen para varias vacunas. Las exenciones han aumentado para todas las vacunas requeridas por las escuelas. Este año, más estudiantes optaron por no recibir la vacuna MMR que cualquier otra.

“Una madre joven que de pronto se entera de que ‘si mi hijo está expuesto y no está vacunado, debe quedarse en casa tres semanas, y eso significa que yo debo faltar al trabajo tres semanas’… Quizá ya no lo piense tanto. ¿Convencerá a todos? No, pero sí convencerá a algunos”.
Actualmente, todas las escuelas de LPS han alcanzado o superado el umbral del 95% de vacunación contra el sarampión, algo que Rauner atribuye, en parte, a esas cartas. Pero reconoció que uno de los retos persistentes es la falta de memoria institucional y social sobre lo que implica realmente contraer sarampión.
“Muchos ya no recuerdan cómo era antes de la vacuna MMR”, comentó. “Y si nuestra percepción de la realidad se basa en lo que leemos en redes sociales, entonces tampoco refleja cómo era realmente”.
Supervisión limitada
En teoría, las familias que solicitan exenciones religiosas en Nebraska deben hacerlo por motivos religiosos. La realidad, sin embargo, es más compleja.
Para obtener una exención religiosa en Nebraska, basta con que una familia firme una declaración jurada ante notario afirmando que la inmunización contra una o varias enfermedades:
-
Entra en conflicto con las creencias y prácticas de una denominación religiosa reconocida a la que pertenece el estudiante; o
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Entra en conflicto con las creencias religiosas personales y sinceramente adoptadas del estudiante.
La supervisión de estas exenciones concluye una vez firmada la declaración. No existe un proceso legal para verificar la validez de la exención ni se requiere identificar la religión del estudiante.
“Es muy abierto, y por eso es difícil de controlar”, explicó Dorit Reiss, profesora de derecho en la Facultad de Derecho de la Universidad de California en San Francisco. “¿Cómo se demuestra que algo así no es cierto?”
Nebraska no es el único estado que permite estas exenciones. Cuarenta y tres estados y Washington D.C. permiten que los padres eximan a sus hijos de los requisitos de vacunación por motivos religiosos. Trece de ellos también permiten exenciones por razones personales o filosóficas.
Sin embargo, muchos de estos estados exigen más que Nebraska. Nuevo México requiere que los padres presenten una declaración escrita de sus objeciones religiosas. Nevada exige que firmen sus iniciales junto a afirmaciones donde reconocen los riesgos de contraer y transmitir enfermedades.
Wyoming, cuyo formulario de exención es similar al de Nebraska, incluye una lista de síntomas y efectos de cada enfermedad prevenible con vacunas. En el caso del sarampión, por ejemplo, se informa a los padres que “los síntomas y efectos incluyen neumonía, convulsiones, daño cerebral y muerte”.
“El problema no está tanto en el lenguaje del formulario de Nebraska, sino en la falta de seguimiento”, dijo Reiss. “Si en lugar de firmar un formulario se pidiera a los padres escribir una carta explicando por qué la vacuna va en contra de sus creencias religiosas, entonces habría algo que revisar y evaluar”.
Aumento de las exenciones religiosas
De los distritos de salud locales con datos disponibles sobre exenciones religiosas entre los ciclos escolares 2016-17 y 2024-25, todos, excepto uno, han registrado un aumento en el porcentaje de niños de kínder o primer grado que solicitan la exención.

Pocas religiones organizadas se oponen de forma explícita a las vacunas. Aunque algunos católicos pueden tener reparos con las vacunas que utilizan líneas celulares derivadas de fetos abortados, la Iglesia ha emitido lineamientos indicando que es moralmente aceptable recibir estas vacunas cuando no hay otras opciones disponibles.
La Diócesis Católica de Lincoln exige a los padres que solicitan una exención que firmen un “reconocimiento de la enseñanza de la Iglesia”, en el que se detalla esta orientación.
El objetivo es informar a las familias “sobre las enseñanzas de la Iglesia Católica en relación con las vacunas, mientras se respetan los derechos de exención establecidos en la ley estatal”, escribió el reverendo Lawrence Stoley, superintendente diocesano de escuelas, en una declaración enviada por correo electrónico.
Incluso si una religión no condena expresamente las vacunas, sus seguidores pueden mantener posturas contrarias a ellas.
Un estudio de Pew Research de 2023 encontró que los evangélicos blancos en EE. UU. se han mostrado cada vez más en contra a los requisitos de vacunación escolar: el 40% de los encuestados opinó que los padres no deberían estar obligados a vacunar a sus hijos, frente al 20% en 2019. Datos adicionales de Pew muestran que, en las últimas dos décadas, ha aumentado el número de creyentes que se identifican como evangélicos en Nebraska.
Bush, quien se identifica como cristiana, sostiene que no es necesario pertenecer a una religión específica para solicitar una exención religiosa. Aunque algunos estados permiten también exenciones personales o filosóficas, ella no considera que Nebraska necesite ese tipo adicional.
“No hay una religión específica a la que uno deba pertenecer para utilizar la exención religiosa… Es, puramente, una decisión de los padres”, afirmó.
¿Qué porcentaje de niños que ingresan a kínder o primer grado este año solicitó una exención religiosa en tu región?
Datos proporcionados por el Departamento de Salud y Servicios Humanos (DHHS, por sus siglas en inglés) muestran que los distritos de salud pública del norte y noroeste del estado reportaron un mayor número de exenciones religiosas en proporción a su población estudiantil, en comparación con otras regiones.

Reconstruyendo la confianza en medio de recortes presupuestarios
Para los funcionarios de salud pública, la crisis inminente refuerza la necesidad de recuperar y mantener la confianza de la comunidad.
En el Distrito de Salud Pública de Panhandle, donde se reportó el caso en el condado de Sheridan, las autoridades sanitarias ya estaban tomando medidas preventivas. Los datos muestran que ese distrito tuvo la segunda tasa más baja de vacunación contra sarampión, paperas y rubéola (MMR, por sus siglas en inglés) en jardines de infancia este ciclo escolar, con un 90 %, solo por encima de Lancaster.
Antes de que se confirmara el primer caso de sarampión en el estado, el distrito distribuyó un volante protagonizado por una familia local que decidió vacunarse y organizó sesiones educativas virtuales para profesionales de la salud, según explicó Jessica Davies, directora del distrito. Las enfermeras del distrito están siempre disponibles para responder preguntas sobre las vacunas.

(Ilustración de Hanscom Park Studio
“Estamos preparados”, afirmó Davies a principios de mayo. “Estamos monitoreando activamente a nivel local y nacional. Nuestro equipo de epidemiología está completamente listo para llevar a cabo una investigación exhaustiva en caso de brote”.
Sostener conversaciones con madres y padres es clave, señaló Kari Simonsen, jefa de pediatría en Children’s Nebraska. Es fundamental, dijo, entablar ese diálogo sin emitir juicios.
“Creo que las familias tienen preocupaciones que provienen de diversas fuentes”, comentó. “Y todas esas inquietudes son válidas. Queremos acompañarlos en el proceso de identificar esas preocupaciones y abordarlas de manera que tenga sentido para cada familia, en lugar de simplemente decir: ‘Todo lo que escuchaste es un mito’”.
A principios de abril, el gobernador Jim Pillen y la epidemióloga estatal, la Dra. Sydney Stein, también se sumaron al llamado a favor de la vacunación infantil.
“Este es un caso evidente. Esta vacuna funciona y protege a nuestros niños”, dijo Pillen durante una conferencia de prensa.
Sin embargo, los esfuerzos de vacunación podrían volverse aún más difíciles debido a los recortes presupuestarios a nivel federal y estatal.
Los distritos de salud podrían perder millones en apoyo estatal durante el próximo bienio, según el proyecto de presupuesto que firmó el gobernador Pillen a comienzos de este mes.
Estos recortes impactarán negativamente el trabajo de personas como Jennifer Booker.
Como coordinadora de vacunas del Departamento de Salud del Distrito Centro-Norte, Booker es responsable de facilitar el acceso a vacunas en una región que abarca nueve condados. Con un territorio de más de 14,000 millas cuadradas, su labor no es sencilla.
El equipo del distrito ofrece clínicas móviles de vacunación en Ainsworth, Valentine, Niobrara y Bloomfield. También instalan un stand en la feria agrícola y doméstica KBRX Farm & Home Show, donde invitan a los asistentes a participar en un juego estilo Plinko para evaluar sus conocimientos sobre vacunación. Además, cada jueves ofrecen una clínica sin cita previa en su oficina principal en O’Neill.
Ya se están evaluando rutas de viaje para reducir distancias y considerando la posibilidad de disminuir la cantidad de clínicas móviles.
“Con menos fondos, tendremos menos puntos de acceso”, advirtió Heidi Kuklis, directora ejecutiva del Departamento de Salud del Distrito Centro-Norte. “Operamos un programa de vacunación muy eficiente, pero se necesita dinero para que funcione”.
Mientras tanto, los casos de sarampión continúan aumentando a nivel nacional. Hasta el 23 de mayo, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) habían reportado 1,046 casos en Estados Unidos. De estos, el 96 % correspondía a personas no vacunadas. Tres personas han fallecido.
Los datos indican que Nebraska cuenta con una franja de mayor cobertura de vacunación en su frontera sur, lo que, según Rauner, podría funcionar como una barrera ante posibles casos provenientes de Colorado, Kansas y Misuri. No obstante, es responsabilidad de las autoridades en todos los niveles fomentar la vacunación y asegurarse de que un caso aislado no se convierta en un brote.
“Cuando la situación se vuelve crítica”, advirtió, “no queremos ver morir a bebés”.
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