Por Karlha Velásquez, JEFAS Magazine
Amasar y hacer panes es un arte que lleva un proceso y tiempo aprender. Eso dice Leidy Cristancho, una colombiana que apenas está debutando como empresaria panadera en Council Bluffs, Iowa, junto con su marido Luis Moreno Peña con Delicias del Pan.
La pareja y sus hijos partieron de Bogotá al estado de California en 2019 antes de irse a Iowa dos años después, donde ya tenían parientes y cierto apoyo de la comunidad colombiana. Como muchos inmigrantes cuyo inglés es limitado o nulo, encontraron trabajo donde pudieron sin importar las largas jornadas laborales y el costo de la salud mental y física. Él encontró trabajo como cocinero en una cadena de hamburguesas y ella en un supermercado.
Al tiempo se dieron cuenta que los turnos largos tuvieron un alto precio: agotamiento físico, estrés mental y tensión en su matrimonio. Algo tenía que cambiar. Cristancho confiesa que la panadería no es su pasión, pero ante las exigencias de estar de pie 14 horas al día en su trabajo, supo que era hora de explorar algo diferente. “Estoy cansada y harta. A ver, dime tú lo que quieres hacer y yo me encargo del resto”, le dijo a su esposo, con los pies hinchados y doloridos por las interminables horas en el piso del supermercado. Moreno Peña, quien viene de una familia de panaderos en Colombia, tenía también la idea de cambiar de trabajo. Él tenía el talento, pero no el tiempo. A ella, por su parte, no le interesaba mucho aprender sobre ese oficio del pan, pero sí de apoyar a su compañero de vida. Enfrentados al trabajo agotador en empleos serviles y a una tensión matrimonial cada vez mayor, la pareja se enfrentó a una elección crítica: continuar con su camino actual o arriesgarlo todo para buscar un futuro diferente. La vida de Cristancho había estado llena de riesgos desde que dejó su país natal. Decidió arriesgarse una vez más.
Cristancho, que no tenía idea de como amasar ni mezclar tantos huevos con mantequilla, decidió aventurarse a la tienda en Latino Market en Council Bluffs para ofrecer buñuelos y algunos panes colombianos. “Fue difícil. Pedimos permisos en muchos lugares. Don Saúl fue muy amable. Invitábamos a la gente a probar y nadie quería. Pero él empezó a hacer ofertas y entonces fue allí que la gente empezó a mostrar interés”, comentó la bogotana.
Competir con lo ya arraigado ha sido un reto. “Hemos visitados panaderías hispanas como La Internacional para conocer los sabores y no se parecen a los panes colombianos. La gente está muy aferrada a sus tradiciones y a veces no quiere probar otras cosas”, comenta Cristancho.
Mientras su marido revisaba las redes sociales, dieron con que se iba a realizar un evento. Decidieron participar. Cristancho se las ideo para hacer el mercadeo más amigable. Armó cajas con diversos productos. Ahí vendieron más de 60 cajas y ganaron unos $1,500 en pocas horas. Fue un éxito y tuvo una buena aceptación.
Más allá de aprender inglés, Cristancho quien es la cabeza creativa de Delicias del Pan se topó con la oscura realidad de las pérdidas masivas tanto de productos como de dinero. Se sabe que los primeros años de un negocio son los más difíciles. Cristancho tuvo que buscar ayuda. Buscó en La Fuente el programa de Mujeres Emprendedoras. En el que le abrieron los ojos sobre todo lo que implica llevar un negocio: plan de negocio, finanzas, contabilidad, proyecciones, marketing, impuestos, permisos, seguimientos y más.

Fotos de Susi Franco / JEFAS Magazine
Estaba dispuesta a seguir. A través del programa le ayudaron a encontrar una cocina comercial en el Hoff Family Arts & Culture Center en Council Bluffs, donde actualmente están operando y sin querer queriendo Cristancho ha tenido que entrarle también a las masas, al horno y a la paciencia. Mientras Moreno Peña es el que hace, ella es la que coordina, gestiona, crea y hace relaciones públicas para que el negocio siga adelante. “Yo soy la que soluciona los chicharrones (problemas),” como lo dicen en Colombia.
Cristancho le gusta ahora lo que hace, se siente más cómoda y le gusta tener más tiempo para ella y su familia. Ahora distribuyen sus productos según la demanda. Donde antes consideraba que la repostería era el sueño de su marido, Cristancho se ha convertido en el corazón del negocio. Sus días ya no se definen por los largos turnos trabajando para otra persona, sino por la creación de panes que cuentan una historia: croissants que susurran a Colombia, pasteles que unen continentes, cada creación cuidadosamente adaptada a los gustos de su comunidad.
Están haciendo espacio para las delicias al estilo sudamericano, pasteles que son un poco más sabrosos con un toque de dulzura. Utilizan ingredientes de alta calidad, para traer los sabores de su tierra natal a su comunidad. Cristancho es la jefa porque aparte de aprender por ella misma, ahora es la cara y el impulso de su familia y su negocio. Ella personifica el ingenio de los inmigrantes que encuentran oportunidades en medio de la lucha y se unen para prosperar. ¿Su objetivo? Conquistar los paladares y los corazones de cualquiera que muerda una de sus creaciones en Delicias del Pan. Si su historia hasta ahora sirve de indicación, va por buen camino.






