El poder del habla en público, dirigido a los jóvenes

Por Roberto Carmona

 

El 19 de marzo realicé una presentación en Sauk Valley Community College (SVCC). Escribí esto para aquellos interesados ​​en aprender consejos sobre cómo hablar en público y hacer presentaciones donde se resalte un punto de un tema importante. Encomio a los estudiantes de secundaria alzando la voz en todo el país con el tema de la violencia armada.

La primera presentación que hice fue en una reunión de la junta escolar en el verano después de mi primer año de preparatoria. Tenía quince años y empezaba a “despertar” a temas como el racismo y la discriminación contra los mexicano-estadounidenses, después de que un consejero de la escuela preparatoria me dijo que yo no era apto para ingresar a la universidad. Ese día me identifiqué como chicano (“abiertamente” un mexicoamericano).

Ese año, justo antes de que terminara la escuela durante el verano, se celebró el festival anual Cinco de Mayo. En pasados ​​festivales, a los estudiantes mexicoamericanos solamente se les permitía una actividad, que consistía en un baile folklórico, sonreír, inclinarse y callar al término del baile.

En la primavera de 1980, me reuní con otros mexicanos “despiertos” (de mente abierta) y estábamos decididos a cambiar el Festival y otras cosas. Teníamos una persona de confianza que trabajaba en la oficina del distrito escolar. Nuestro infiltrado nos proporcionó datos sobre el bajo índice de alumnos que ingresaban a la universidad después de la secundaria.

Junto con los datos, recopilamos testimonios de otros estudiantes mexicoamericanos, sobre consejos de algunos de sus maestros y consejeros de que para ellos la universidad no era una opción realista.

Tomamos estas historias y escribimos una obra de teatro titulada “Silver City Illinois” sobre la historia de los mexicano-estadounidenses, con énfasis en su experiencia educativa en Sterling. Escribimos e interpretamos canciones originales y desarrollamos el libreto de Silver City, principalmente a partir de las historias de los estudiantes que recopilamos.

La obra tuvo un gran impacto. Las reacciones fueron desde la risa, tristeza y el enojo de administradores escolares y padres.

Poco después de la obra, algunos de los enojados administradores y maestros llamaron a los padres de los estudiantes que participaron en la obra de Silver City y nos amenazaron con expulsión, detención y otros castigos. En lugar de asustarnos, usamos estas reacciones negativas para organizar a padres, estudiantes y líderes comunitarios para asistir a las reuniones de la junta escolar, para que los líderes de la junta pudieran explicar el bajo índice identificado en los datos que teníamos, con respecto a los mexicano-americanos y la educación superior.

Lo más impactante para mí es que fui elegido para testificar y resumir los puntos clave de las historias en la primera reunión de la junta. Practiqué mi discurso durante toda una semana, así que podía presentarlo de memoria. Fue un momento que me cambió la vida.

Durante ese verano de reuniones, nuestros esfuerzos resultaron en un presupuesto para contratar a un consejero académico en la escuela preparatoria, enfocado en aumentar el número de solicitudes de admisión de estudiantes mexicoamericanos.

Cuando recuerdo mi primera experiencia en hablar en público, me doy cuenta que aprendí a luchar contra el miedo y, además, del poder que tiene el hablar en público. Esas lecciones me sirven hasta el día de hoy. He identificado diez puntos y consejos que uso para preparar las presentaciones. Son los siguientes:

  1. Conocer las necesidades y expectativas del público para definir el tema.
  2. Investigar el tema: datos e historias.
  3. Estructurar el discurso para las necesidades del público.
  4. Verificar la ubicación y el escenario antes de la presentación.
  5. Respetar el tiempo de las personas conociendo el tiempo asignado.
  6. Establecer metas de impacto previas al discurso.
  7. Practicar la presentación muchas veces.
  8. Estudiar otros oradores y técnicas para hablar en público.
  9. Pensar en los peores escenarios y qué hacer si hay dificultades tecnológicas y distracciones inesperadas.
  10. Recordar a uno mismo, que el discurso no es sobre uno. Está enfocado para servir al público.

 

Recordando el discurso que pronuncié en SVCC, espero haber hecho la diferencia en la vida de al menos un alumno y que entiendan el poder de expresar su personalidad a través del hablar en público. Necesitamos más voces para ser escuchadas, especialmente la próxima generación de líderes.

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